Redacción Deporpress| Gio Zarfino reiteró este martes, en una entrevista concedida a Cope Tenerife, su pesar por no haber podido cumplir con las expectativas que se marcó cuando aceptó venir cedido al Tenerife. «Las cosas no me salieron como quería y no rendí como me hubiese gustado. No pude hacer la pretemporada y eso hizo que me costase ponerme en forma», admitió.
El uruguayo expuso que cuando logró ese propósito «me lesioné y, cuando me recuperé, me volví a lesionar otra vez. Así es imposible«.
Durante algunos momentos de la pasada campaña, el futbolista sudamericano confesó que se había sentido «en deuda con el club, con los aficionados y conmigo mismo. No sentía que estaba ofreciendo lo que debía. Me quedo con la espinita de no haber podido disfrutar de la gente en el estadio, pero todo pasa por algo».
Zarfino agregó que, de su etapa en la isla, «me quito el sombrero con cómo es la gente. Estoy agradecido de corazón. De verdad que se portaron muy bien conmigo pese a que no pude darles lo que ellos querían. Pero eso no quita que me vaya con el trago amargo de no haber podido dar lo que me hubiese gustado».
Resaltó, de igual manera, que la Segunda División española «es una categoría muy complicada. Hay equipos que se preparan para ascender y acaban descendiendo. Por eso lo ideal es tener mucha humildad y los pies sobre la tierra. Un equipo de fútbol no solo funciona por los jugadores y el entrenador. Es un todo. Se necesita estabilidad en todos los ámbitos», manifestó.
El volante uruguayo fue cuestionado sobre sin el entorno del Tenerife es demasiado ambicioso cada campaña. «Es cierto que hay gente que se ha quedado aún en la etapa de aquel equipo que jugó en Europa hace muchísimos años ya. Ahora mismo están en Segunda y hay que ver la realidad como es. Afortunadamente, hay estabilidad y una buena unión entre la afición y los jugadores. Si vas al Tenerife, tienes que asumir esa exigencia de estar en un club grande», resaltó.
Gio Zarfino, por último, quiso cerrar su página en el Tenerife «quedándome con las personas increíbles que conocí y que me llevo ya para el resto de mi vida. Esa isla es una mina de oro. Tienen que valorar lo maravillosa que es. Fui muy feliz, pese al poco tiempo que estuve en ella. El fútbol tiene muchas vueltas y uno nunca sabe dónde va a estar, pero por supuesto que me encantaría volver a jugar con el Tenerife», concluyó.