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#YoSíVoy

Por @rondoscutillas

 

Esta semana no ha habido fútbol. El balón ha dejado de rodar para un CD Tenerife que ha firmado un 2019 para olvidar. Los números señalan que ha sido el segundo peor equipo de Segunda en todo el año natural y el dato es absolutamente descorazonador para los seguidores de un club que vive huérfano de alegrías desde hace muchos meses. Demasiados.

La llegada de 2020 no pinta mejor. El entorno blanquiazul, tan tóxico como caníbal, prepara acciones de protesta en forma de #GradasVacías para el primer partido del nuevo año. La ocurrencia es de las Peñas Federadas del CD Tenerife que, no contentas con dejar ‘tirado’ al equipo cuando está en zona de descenso, invitan también al resto de seguidores blanquiazules a imitarlos.

Imagino que todos ellos, e igual que sucede con el grueso de la afición, estarán tan decepcionados como yo con el presidente, el director deportivo, el entrenador y los futbolistas. Pero creo que han equivocado por completo la medida y, por supuesto, las consecuencias de su insólita acción.

Vaciar las gradas del Heliodoro no puede ser bueno para nadie y, sobre todo, tampoco va a cambiar el panorama actual. No facilitará que el equipo gane antes su segundo partido como local de la temporada. Ni tampoco lo sacará de inmediato de la zona de descenso. Y esa, ahora mismo, debe ser la única prioridad para todos.

El Tenerife ya existía antes de Miguel Concepción. Y si queremos que siga existiendo después de su mandato, es una locura abandonar al equipo cuando más lo necesita. Uno quiere a su familia y amigos, independientemente de que les vaya bien o mal en la vida. Son los que te acompañan cada día. Las personas a las que se supone que quieres. Y, personalmente, no concibo la indiferencia como el mejor remedio hacia las personas por las que siento afecto.

Aquí hablamos de fútbol, un deporte que no es vital. Pero el equipo de tu vida supone también un sentimiento. Y ese sentimiento no puede quedar condicionado por los resultados, aunque vivamos en una isla que ama los extremos. Todo no es blanco. Y todo no es negro. No podemos pasar del ‘espíritu de Los Rodeos’ a pulsar el botón de autodestrucción blanquiazul y dejar al equipo sin apoyo cuando queda toda una segunda vuelta por delante para enderezar el rumbo.

Repito que estoy decepcionado por la trayectoria deportiva del Tenerife. Mucho. Los que lo conocemos desde que somos niños sabemos, además, que lo ocurrido en Riazor ante el Deportivo es solo otro capítulo más de nuestra particular leyenda de ‘resucitadores’ de equipos que parecían condenados.

Le hemos dado la vida a un rival directo en la lucha por la permanencia, igual que sucedió con el Málaga semanas atrás. Y, por esa misma razón, no podemos ser nuestros propios ‘verdugos’. Ni tampoco podemos cambiar ahora de acera y dar la espalda al equipo. Otros históricos en apuros, como el Málaga o el Deportivo, han unido fuerzas ante la adversidad. Tratan de sumar juntos para multiplicar y conseguir la permanencia.

Aquí, por el contrario, permanecemos desunidos. Nos atrincheramos en un bando u otro y enarbolamos la bandera de la impaciencia que, por ejemplo, reprochamos que usase Concepción cuando decidió cesar a López Garai como entrenador.

Ustedes, por supuesto, son libres de meterse en la trinchera que quieran, de ejercer de francotiradores y hasta de disparar con el calibre que más les plazca para intentar abatir la pieza que señalen como culpable de todos los males blanquiazules. Eso sí, conmigo no cuenten para esa misión. Ni tampoco para vaciar las gradas del Heliodoro el próximo 4 de enero. Ante el Albacete, #YoSíVoy.