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#YonomeborrodelUru (25-12-14)

Por @juanjo_ramos

Papá Noel tampoco ha ayudado al Uruguay FS. Desde el maldito 22 de octubre hasta ahora, sus seguidores solo se han llevado dos alegrías: la victoria ante el Jumilla y la identificación de algunos de sus jugadores con el proyecto. Han sido más de dos meses duros, muy duros. De varapalos en forma de salidas de jugadores. Y como esto pretende ser un artículo de opinión y no de información, voy a reconocer que no todos se marcharon igual. O al menos yo no lo viví igual.

Me emocioné con Carlos Corvo, que jugó ante el Barcelona lesionado. O con Javi Rodríguez que, ya firmado por otro club, se despidió en el Palacio de Deportes de Santa Cruz con un partidazo. O con Iago Barro, Luis Jara y Jesús Murga, que aguantaron el tirón hasta el parón navideño.

Me emociono también viendo a José Luis asumir con naturalidad el relevo en la portería, a Jacinto coger la bandera para liderar el grupo. Y no es que critique a los que se fueron o al resto que se quedan, pero hay quien transmite cosas que invitan a ponerse detrás en la fila y seguir adelante.

Me gusta saber que Héctor se mueve para conseguir un dinero que no llega y que, en los días de partido, es delegado de campo. Que Freddy sigue empujando y haciendo de delegado de equipo o Fran de taquillero. Que Jonay y Sergio no paran de ayudar en la comunicación. Y que hasta hay aficionados con ideas (y hasta gestiones) para que continúen algunos de los que se fueron y haya financiación hasta final de temporada.

No me gusta ver a Francis Arocas marchándose agotado, pero le entiendo. No me gusta enterarme de que las entradas al Pabellón ya no dan ni para pagar los arbitrajes. O de que la subvención del Cabildo está congelada. Porque, ¡mucho ojo!, es normal que la Corporación Insular haga caso a sus servicios jurídicos y es cierto que el daño lo ha generado Andrés Pedreira. Nada que reprochar hasta ahí. Pero un aficionado de a pie también puede pensar que nadie ha movido un dedo para ayudar a un club que tampoco se merece al presidente que tenía. Y yo no tengo argumentos para rebatir eso. Ni para explicar por qué ya no hay políticos en los partidos del Uru.

Tampoco es este el sitio para hablar del abandono de algunos medios de comunicación ni de su línea. Ni siquiera de los que, como seguidores, se apuntaron y han desertado. Los que vemos partidos de este equipo desde hace cuatro o cinco años (yo) o más tiempo (muchos otros) no tenemos ese problema. Ni nos apuntamos al ascenso ni desaparecimos cuando estalló el deleznable caso Sinpromi.

Para nosotros, el 3 de enero vuelve a jugar el Uruguay FS. Y allí estaremos. Sean quienes sean los jugadores que defiendan su camiseta y la bandera de Tenerife. Porque seguro que, como han hecho durante estos dos duros meses, la defenderán con orgullo. Aunque pierdan cada fin de semana. Y así será hasta el 25 de abril como mínimo.

P.D. Algunos estarían encantados, o al menos aliviados, si vieran enterrado al Uru. ¡No les demos esa satisfacción!