Por @pabloalbelo
Para empezar este artículo, me permito el lujo de pedirle una cosa al lector: desde este momento deje a un lado los conceptos guerra de medios, dardos envenenados y todo este tipo de cuestiones que ahora rodean tanto al CD Tenerife. En todo momento hablaré en este artículo de mí, de mi opinión y de mi forma de ver las cosas.
Bien, empiezo. Esta semana leo mucho en las redes sociales que hay que apoyar al Tenerife, que hay que estar de lado del entrenador y los jugadores y que debemos animar en el Estadio para sacar la situación adelante. Cuenten conmigo, por supuesto. No podía ser de otra manera. Pero, como podían contar conmigo la semana pasada, la anterior, la otra, el año pasado y desde que sigo la actualidad del Tenerife. A mí SIEMPRE me van a encontrar ahí. Porque mi interés no es Álvaro Cervera ni Alfonso Serrano ni Juanjo Lorenzo, ni Oltra, ni Kraus,s ni Santiago Llorente… Es el Tenerife. Ahora está Raúl Agné y sigo deseando que gane el Tenerife y que sigamos sacando puntos para salir de la parte baja de la tabla. Si gana el Tenerife, ganamos todos.
A mí no me interesa si otros han estado o si quieren subirse ahora al carro del Tenerife. Me da igual. Si van a remar para apoyar al conjunto blanquiazul ahí estaré y ahí es dónde creo que debemos estar todos. Cuanto más arriba esté el Tenerife más arriba estaremos todos. Eso es lo importante. Si antes iban 8.000 y ahora 10.000, bienvenidos a esos 2.000 que se han unido al grupo o que han vuelto a tener ilusión por el Tenerife. Porque nadie me va a decir cuándo ser del Tenerife y cuando no, porque creo que del Tenerife hay que ser siempre, más allá de circunstancias, personas o resultados. Así lo veo.
Solo permítanme una licencia. Yo sé que siempre he estado apoyando al Tenerife y aquí me tendrán. Con Cervera y Roberto o con Agné y Fabián. Porque a mí sí que me da igual quién esté defendiendo mi escudo. A pesar de todo lo que he tenido que escuchar, yo sigo teniendo la conciencia muy tranquila. Solo un objetivo: que el Tenerife esté en lo más alto. Por eso, yo no me bajo del barco.