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¿Y por qué no?

Por @fllombet

A algunos se les había ocurrido empezar a verbalizar derrotismo tras los resultados negativos que había cosechado el Iberostar Tenerife en sus tres últimos compromisos.

Fueron aquellos que no se pararon a pensar que la derrota en liga había sido ante el Real Madrid, y que las dos de Europa se produjeron por escaso margen de puntos.

Se olvidaron, en su análisis, de algún dato más. El Canarias no ha nacido esta temporada para ser campeón, ni de cerca. El Canarias no está jugando una competición europea en la que pueda ir de “sobrado”, pese a que muchos consideran la Champions Basketball League un torneo de poco nivel. A estos últimos hay que recordarles que por eso la juega el Iberostar Tenerife, porque fue noveno de la liga española en la temporada pasada. ¡A ver si nos vamos a creer que tenemos que jugarla con el chándal puesto!

Pero si vinieron bien, aquellas tres derrotas, fue para hacernos pensar que esa racha, e incluso mucho peores, la volverá a vivir el equipo. Y la lectura que habrá que extraer será la misma que hoy escribimos, y no es otra que la demostración que, de momento, este grupo está configurado deportiva y mentalmente para saber sobreponerse.

Ganó casi de cincuenta al Fuenlabrada y sacó adelante un partido que se le complicó mucho en el último cuarto en la pista del líder del grupo en Europa. Ambos son argumentos suficientes para no dudar en el futuro.

Dicho lo cual, conviene no olvidar que ahora volverá a tener un calendario muy exigente con un elevado número de partidos en el mes diciembre y ante rivales de la zona alta de la clasificación en liga Endesa.

Algunos medios de comunicación, en ámbito nacional y de forma un tanto pesimista, le han llamado primeras curvas a este calendario de los nuestros. Que se le denomine curvas a los enfrentamientos con Baskonia, Zaragoza, Barcelona o Valencia, es síntoma de que hemos crecido. Hasta hace poco, no eran curvas, eran desfiladeros.

Aún con todo lo anterior, el buen arranque de temporada no debe sesgar, ni modificar, los objetivos de partida. Quien vaya más deprisa, al igual que el pesimista, corre el riesgo de gastar energías que luego se necesitarán.

El equipo, esta semana, va a Vitoria; otro Desafío y… ¿por qué no?

Cierto que parece un imposible, pero estos pequeños retos y el aroma a grupo, a familia, a compromiso,… que destila el vestuario hace, en la previa de cada partido, que el aficionado tenga el derecho de ilusionarse con que su equipo siga siendo protagonista otra semana más.