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Vuelta a las rutinas

Por @beatrizpalmero

Al iniciar el año, siempre lo que más cuesta es la vuelta a la rutina. Esa rutina que a veces  nos hace maldecir, pero que, tras unas fiestas intensas uno siempre agradece recuperar. Como decía el poeta uruguayo Mario Benedetti, “hoy fue un día feliz, sólo rutina”. Y es que nuestros hábitos son parte de nosotros, y después de una época de agitación, de emociones a flor de piel, de actividad intensa, de excesos incluso, uno se abraza a esa rutina casi con satisfacción, como quien se arremolina en una manta sobre el sofá en una tarde de frío.

Y así, mientras busco una posición cómoda en el sofá  de mi día a día, miro de reojo los titulares: la resaca de la copa, el runrún de los fichajes, la vuelta a la liga… Todo parece desperezarse para volver a su lugar. Bueno, no puedo evitar preguntarme cuál es el lugar del Tenerife de Baraja. Desde luego, el de los últimos meses de 2019, no. La rutina del equipo blanquiazul ha sido siempre la de ser un equipo fuerte en el Heliodoro. Este curso, claro está no ha hecho los deberes, y urge cambiar la dinámica para que los resultados a final de temporada. La última victoria en casa y el pase en Copa dan aire, pero las sensaciones siguen sin ser las rutinarias. Cierto es que de las crisis rara vez se sale con buen juego, más bien son los resultados los que van cimentando la confianza de unos jugadores presionados, desanimados porque las cosas no salen y con un entorno hostil.

Vuelvo a acurrucarme en el sofá con una taza caliente de té. En mis propósitos de año nuevo pretendo añadir algunas novedades a mi rutina con la intención de mejorarla. Y mi deseo para 2020, inevitablemente, es que el Tenerife siga el mismo ejemplo. El Huesca no es la mejor invitación para levantar el ánimo, pero, por algo hay que empezar, no vaya a ser que el equipo de Baraja sea el típico que pague el gimnasio y se quede solo con las buenas intenciones.