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Volveremos

Por @rondoscutillas

Es miércoles. Pero mi cabeza sigue anclada en el domingo. Mentiría si dijese que, ante el Granada, vi una de las segundas partes más bonitas que le recuerdo al Tenerife. Pero sí que no niego que cada vez me siento más orgulloso de este equipo. De que no baje los brazos ante nadie. Y, sobre todo, de que sea capaz de revolcar, por momentos, a un recién descendido de Primera que ha recibido como ayuda del fondo compensatorio de la Liga de Fútbol Profesional (LFP) el mismo dinero que tiene el Tenerife en todo su presupuesto para este curso.

No se engañen por lo que refleja ahora la clasificación. Apenas han pasado 4 jornadas y aún queda la friolera de 114 puntos por ponerse en juego. El equipo de Oltra, por plantilla, potencial económico y calidad deportiva, está llamado a residir en pisos más altos del que ocupa en la actualidad. Por eso hay que darle un valor mayúsculo a lo realizado en la última jornada por los blanquiazules en el Heliodoro. Pocos equipos de la categoría tienen la capacidad, con 10 jugadores sobre el césped, de darle la vuelta a un partido de la manera en la que lo hizo el Tenerife.

Martí ha sido el destinatario de casi todas las críticas. Unas son justas y otras, como casi siempre, interesadas. De las primeras rescato las que apuntan a que la pareja formada por Vitolo y Aitor Sanz acusó el cansancio de jugar 180 minutos en apenas 4 días. De las otras, lamento las que lo sitúan como el principal responsable de no dar más minutos a Longo. Sobre todo porque el propio italiano confesó que aún no está para jugar poco más de un tiempo.

Sé que hay unas ganas enormes de que el equipo esté ya ensamblado. De ver todo el arsenal sobre el césped desde el minuto 1 y de sabernos de carrerilla la alineación de lo que se denomina once tipo. Sin embargo, una de las principales virtudes de este Tenerife es su fondo de armario. Las variantes que puede aplicar en cada partido. Y la variedad de recursos, en función de las características de cada jugador, con las que Martí puede afrontar cada choque.

Soy cauto por naturaleza. Pero este equipo ya tiene muchas cosas buenas y solo puede ir a más. Solo hace falta que acompañen los resultados y evitar la aparición de accidentes como el que desencadenó el empate del Granada en el descuento. Es una falta de coordinación entre Dani Hernández y Jorge Sáenz. De diálogo. Y puede que hasta sea una injusta sobredosis de mala suerte. Solo espero que los dos puntos que se escaparon en esa desgraciada acción no los echemos de menos cuando la Liga cierre el telón dentro de nueve meses.

En esa especie de parto que aún nos queda por delante, debemos aplicarnos con mimo en la tarea de cuidar lo que está por nacer. Esta vez tenemos de nuestro lado, desde el inicio de la Liga, a futbolistas a los que hemos visto con cuentagotas, pero que ya invitan al optimismo. Malbasic y Longo están por encima del nivel de Segunda. Villar apuntó cosas muy interesantes antes de lesionarse. A Montañés se le ve calidad, pero debe ir creciendo con minutos. Bryan Acosta es distinto a todos los mediocentros que hay. Casadesús también dejó detalles en la pretemporada. Brian Martín aprieta lo suyo y progresa adecuadamente. Y Tyronne, Juan Carlos Real y Suso son capaces de desequilibrar desde la variedad de sus estilos. Eso, más lo que ya había, es una garantía de emociones fuertes y sensaciones positivas para la retina como las que hubo en la última jornada ante el Granada.

Cada día somos más en el estadio. La campaña de abonos se cerró con más de 2.000 altas nuevas y con el 95% de los que ya éramos fieles renovando el carné. Todos tenemos la sensación de que somos un poco más grandes. Y de que ahora estamos, también por fin, más unidos. Un mito blanquiazul como César Gómez escribió en Deporpress que conoce esta situación. Es el embrión de un equipo que vuelve a estar vivo y, si todo sigue así, cada vez tengo menos dudas de que, entre todos, volveremos.