Por @Vida2Fit | Se me eriza la piel cada vez que los informativos televisivos aparecen imágenes de comercios de venta de suplementación deportiva o imágenes de botes de proteínas para acompañar noticias referentes al tráfico de sustancias ilegales o, incluso, para hablar del dopaje en el deporte. Es un verdadero disparate periodístico hacer esa relación directa entre la palabra dopaje y la suplementación deportiva.
Desde muy atrás en el tiempo, el practicante de alguna actividad deportiva ha utilizado sustancias ergogénicas atribuyéndole algún tipo de poder casi mágico que le ayude a mejorar el rendimiento deportivo. Y los puristas dirán: “tramposos”.
Parece ser normal para esos puristas levantarse de su despacho a las diez de la mañana y dirigirse al bar de la esquina para su dosis diaria de cafeína en taza y así soportar la mañana por su efecto estimulante. También, le parece normal tomar un poco de vino, dos cervezas y algún que otro combinado el viernes por la noche en la cena familiar para así conseguir desinhibirse un poco más de lo normal y pasarlo bien. Tomar ibuprofeno para la resaca, chocolate para la ansiedad e incluso algún aguacate por si la noche se pone tonta y poder rendir algo más de lo previsto.
Eso sí, ponemos el grito en el cielo porque en la parada del tranvía había un chico con una mezcladora haciéndose un batido de proteínas en plena calle.
Como decía, desde muy atrás en el tiempo el ser humano ha confiado parte de su progreso deportivo a ayudas exógenas, las cuales se dividen de una forma sencilla en dos grandes grupos, las legales y las ilegales. Así de simple.
Desde el año 2007, la UNESCO reconoce a la Agencia Mundial Antidopaje (WADA) como la entidad responsable de decidir que sustancia es ilegal, no permitida en el deporte, y por descarte, cuáles sí lo son.
Entre las legales, tenemos los suplementos dietéticos, algunos medicamentos y la suplementación deportiva a la que me refiero en este artículo.
Pero, ¿qué son los suplementos deportivos?
Muy sencillo de explicar, son simplemente aislados de macronutrientes (extraídos de cereales, frutas, carnes, huevos, leche, legumbres, aceites,…), así como micronutrientes (vitaminas y minerales) y en menor cantidad extractos de raíces, hierbas y semillas.
¿Qué NO son los suplementos?
Es más revelador conocer lo que no son, ya que no son dañinos para el organismo por sí solos, (dependerá de la fuente de origen). Tampoco son fármacos. No curan enfermedades. No causan dopaje y no alteran los sistemas del organismo.
¿Para qué se usan?
La industria creciente de la suplementación deportiva tiene como objetivo principal aumentar el rendimiento deportivo del atleta, mejorando la calidad de su entrenamiento, retrasando la fatiga y aumentando su recuperación tras el trabajo físico.
¿Funcionan?
Esa es la pregunta clave. La que me ha dado pie a escribir este artículo. Yo, en mis cursos de formación y seminarios a deportistas siempre les pregunto lo mismo a mis oyentes. ¿Eres un Ferrari o un utilitario?
A poco que pongamos ese ejemplo entenderemos lo que quiero decir. Pensemos en un grupo de ingenieros mecánicos estudiando y trabajando para mejorar el alerón trasero del bólido para el que trabajan. A buen seguro tendrán, en breve, una nueva pieza que mejorará la adherencia, la resistencia y la velocidad punta del vehículo.
Ahora, iluso de mí, usaré ese alerón en mi utilitario de a diario para moverme por la capital con la ilusión de mejorar la adherencia, la velocidad punta y la resistencia de mi vehículo de segunda mano adquirido en la feria del automóvil varios años atrás.
¿Funcionará?
En este momento pueden dejar de reír, porque tristemente así piensan la mayoría de usuarios de gimnasios y centros deportivos. Piensan que tomando ese producto mágico conseguirán los mismos o mejores beneficios que esos atletas de élite para los que se ha diseñado esa suplementación deportiva.
Preguntémonos. por tanto, si estamos haciéndolo todo bien. Si controlamos nuestra alimentación, medimos nuestro descanso y recuperación, entrenamos con un plan específico para nosotros y nos tomamos en serio nuestra actividad deportiva. Sólo haciendo eso, quizás nos parezcamos un poco más al Ferrari, y entonces, el famoso alerón funcionará en nosotros.
Sobra por tanto exponer ahora la moraleja del cuento. Es evidente, el éxito deportivo siempre dependerá de hacer bien las cosas, planificadas y asesoradas por profesionales en todas las facetas: el entrenamiento, la dieta, la suplementación, la recuperación y el descanso.
Así, sí que funcionan. Por supuesto.