Por @rondoscutillas
La Segunda División está a punto de arrrancar la página de su penúltimo mes del calendario. Entramos en el terreno más decisivo de toda la temporada, ese donde cada acierto tiene un valor casi superlativo y cada error supone un disgusto mayúsculo. Y el Tenerife está en el lugar donde cualquiera hubiese firmado con los ojos cerrados cuando el balón echo a andar allá por el ya lejano mes de agosto.
El desgaste de una competición maratoniana como esta, unido al hecho de que a estas alturas el 90% de los partidos de cada fin de semana tienen mucho en juego, ya sea para subir, jugar playoff o eludir el descenso, equivale a que cada vez cueste más ganar. El Tenerife no es una excepción a esta norma y la estadística ya lo etiqueta como el equipo de toda la categoría que más empates (18) acumula hasta la fecha.
La lectura del dato depende del cristal con el que se mire. Habrá quien opine que faltan detalles para conseguir los tres puntos con mayor regularidad. De acuerdo. Negar que este Tenerife ha regalado más puntos de los deseables por errores propios es una obviedad, así que ya solo queda aprender de ellos para intentar que no se repitan en el epílogo del curso. Y, sobre todo, en el playoff, si es que finalmente el conjunto de Martí logra validar su pasaporte hacia las eliminatorias que todos deseamos vivir.
Admito que prefiero quedarme con la otra vertiente de los empates. A este Tenerife tampoco le gana casi nadie. Y eso, en estos momentos de la temporada, es una virtud que atesoran pocos de sus rivales en el campeonato. De hecho, los blanquiazules consiguieron, nada menos que ante el líder Levante, mantener su portería a cero después de seis semanas sin hacerlo.
Y, ese precisamente, debe ser el camino a seguir en lo que queda de Liga. Ya no hay tiempo para introducir nada nuevo en los esquemas tácticos o para jugar de una forma distinta a como se ha hecho. Así que lo recomendable es minimizar errores y cuidar todos los detalles para que Dani Hernández no tenga que ir a por el balón dentro de su portería. Cuando el Tenerife conservó esa virtud por última vez, fue capaz de enlazar dos victorias tan decisivas como las de Cádiz (0-1) y Oviedo (1-0). Sin esa fortaleza, el grupo de Martí solo fue capaz de sumar 7 de los 18 puntos que se pusieron en liza ante rivales que sí anotaron en jornadas consecutivas (Rayo, Girona, Numancia, UCAM, Lugo y Huesca).
No es el Tenerife el único al que le cuesta sumar de 3 en 3 cada fin de semana. El Cádiz, con el que compartimos puntos en la clasificación, ha ganado en una de sus últimas 8 citas. Y el Huesca en una de sus últimas 6. Todo, eso sin duda, ha hecho más suave la tradicional acrofobia del Girona en las jornadas finales y ha consolidado al Getafe en la tercera plaza.
Mantengo, una semana más, que el Tenerife debe quedar lo más arriba posible para beneficiarse del reglamento de este año en los playoffs. Y espero que salga, de manera decidida, a por el partido ante el Alcorcón. El regreso de Amath a la convocatoria debe ser otro argumento mayúsculo para seguir creciendo y, si sintoniza con los pases de Shibasaki, el senegalés puede multiplicar su caudal goleador justo cuando más le necesita su equipo.
Ha llegado el momento álgido de la temporada. Vayan al cardiólogo para certificar que todo está en orden y prepárense para vivir 30 días de emociones fuertes y mucho vértigo.