por @juanjo_ramos
Sí a la destitución
Porque en pretemporada apostó por Jorge y en la Liga lo borró del mapa. Porque en la media punta han jugado Alex Bermejo, Jacobo, Vada, Zarfino y Shashoua en solo nueve jornadas. Porque los extremos más utilizados han sido dos laterales (Shaq y Pomares). Porque no ha ganado fuera. Porque está cerca del descenso. Porque empeora los números de López Garai. Porque dejó a Aitor Sanz sin minutos por primera vez desde 2013. Porque el equipo no tiene automatismos ofensivos. Porque acumula errores individuales con valor gol. Porque su discurso en las ruedas de prensa dista de lo que vemos los demás en los partidos y se le ve superado.
No a la destitución
Porque es un buen gestor de grupo. Porque los jugadores no han bajado los brazos para propiciar su caída. Porque Tenerife es su primera plaza grande y necesita aprender a manejarse en ella. Porque nueve jornadas no son suficientes para dinamitar un proyecto. Porque cada relevo en el banquillo genera un cataclismo en el entorno tinerfeñista. Porque alguna vez habrá que apostar por la continuidad en lugar del cambio. Porque hizo funcionar a Almería y Alcorcón. Porque el equipo no ha estado tan lejos de ganar contra Sporting o Lugo. Porque hay tiempo de sobra para recortar la distancia con el playoff. Porque ha puesto buena cara al mal tiempo sin rebelarse contra la situación con malos modos o buscando culpables externos.
Conclusión
No sé cuál es la decisión correcta y no es agradable hablar de que otra persona pierda su puesto de trabajo. Porque detrás del entrenador que no nos gusta (o que sí) hay una persona. Y está su familia, que sufre si le va mal. Ojalá llegue la victoria en Fuenlabrada y Fran Fernández acabe copiando la remontada de Rafa Benítez en el Valencia, cuando todos lo deban por destituido y acabó ganando cuatro títulos para los che.