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Valdano, el alavesista que escapó de la tragedia

Por @golcondomina

Muchos conocen a Jorge Valdano como un entrenador de éxito en el CD Tenerife y el Real Madrid, o como uno de los futbolistas que conquistó el Mundial de México 86 con aquella Argentina de Maradona, la de la Mano de Dios y la venganza poética a Inglaterra después de la Guerra de las Malvinas, pero no tantos saben que el argentino llegó a España de la mano del Deportivo Alavés, y que fue justo cuando dejaba de ser futbolista de aquel club cuando salvó la vida gracias a una casualidad en uno de los sucesos más conocidos, y tristes, de la España de la Transición.

Con 16 años, Valdano hizo una prueba con Newell’s Old Boys –Ñuls coloquialmente para los argentinos- en donde coincidiría, por ejemplo, con Marcelo Bielsa. Allí destacó como un buen delantero, de gestos elegantes, hasta que en 1975, tras dos años en el primer equipo, hizo las maletas rumbo a Vitoria. El Deportivo Alavés militaba por aquel entonces en Segunda División, pero era un equipo que quería ser aspirante al ascenso. Valdano contribuyó a ello anotando 21 goles en 63 encuentros.  A aquel atacante espigado, con facilidad para el remate de cabeza, se le quedó pequeño el cuadro  vitoriano, con el que nunca pudo acabar una temporada por encima del octavo puesto.

Tras tres temporadas como delantero titular, fue en la última, la 78/79, cuando el albiceleste  se vio desplazado por José Ramón Badiola, un atacante vasco que en ese último curso había llegado hasta los 10 tantos, despertando el interés de otros clubes. Fue el Real Zaragoza el que más pujó por ellos, y por un joven Juan Señor, que tardaría un año más en dar el sí a los maños. Con todo, Valdano y Badiola tenían previsto rubricar su acuerdo con el conjunto aragonés un fatídico día: el 12 de julio de 1979.

El Hotel Corona de Aragón de la capital mañana estaba casi completo aquella jornada. Era el único establecimiento cinco estrellas de Zaragoza por aquel entonces y muchos altos mandos militares y sus familias, que habían llegado hasta la ciudad debido a la celebración de una ceremonia en la Escuela Militar, se habían alojado en el hotel, en el que también tenían reserva Badiola y Valdano. A las ocho de la mañana el fuego se adueñó de las instalaciones hoteleras, en el que la presencia de diversas sustancias inflamables provocó que el mismo se expandiera con rapidez. Aquel siniestro dejó tras de sí 80 muertos, un centenar de heridos y la sospecha, que luego se confirmaría, de que el mismo había sido producto de un atentado que nunca nadie reivindicó.

José Ramón Badiola se había alojado en el Corona de Aragón junto a varios directivos del Alavés. Quería cerrar su pase al Zaragoza cuanto antes, por lo que el incendió le sorprendió allí. Logró sobrevivir, pero a partir de aquel día su prometedora carrera se iría apagando. Para sobrevivir, el joven futbolista vasco tuvo que lanzarse de un segundo piso, sufriendo un traumatismo craneoencefálico. Jugó dos años con los zaragocistas antes de regresar al Alavés, donde colgaría las botas.

Jorge Valdano prefirió quedarse en Vitoria un día más. Algunos flecos no estaban del todo claros en su contrato y había manifestado que hasta que no estuviera todo cerrado prefería no viajar a la capital maña. Su habitación, por suerte, quedó vacía aquella fatídica mañana.