Redacción Deporpress | Bochornosa actuación colectiva, una más esta temporada, con el añadido de ser en el Heliodoro y el día que todos los ojos estaban puestos en ellos para descubrir si los jugadores echaban una mano a su entrenador para que no cayera por el precipicio. Si quisieron, que seguro que sí, no se notó.
Dani Hernández.- Los tres primeros tiros a puerta fueron goles, el primero por debajo de las piernas. A años luz del porterazo que era la temporada pasada.
Raúl Cámara.- Más acelerado que de costumbre y más desacertado también. Queriendo hacer cosas que no debe. Mal.
Jorge.- No fue de los peores, aunque se le notó algo la falta de continuidad. Anotó el 1-3 en un buen remate de cabeza.
Aveldaño.- Si estaba al cien por cien no lo pareció. Más bien se le veía limitado en sus movimientos. Retratado en el 0-2.
Camille.- De sus peores partidos defensivos con el Tenerife. Por su zona llegaron dos de los tres goles.
Bryan Acosta.- El partido pasó como si la cosa no fuera con él al principio. Desaparecido en la primera media hora. Acabó de lateral derecho.
Aitor Sanz.- Irreconocible. Bueno, solo en algo habitual este curso: querer hacer más de lo que le corresponde. Falló un penalti.
Suso.- El que mejor empezó el partido. Un disparo a puerta y se “inventó” el penalti. Sustituido al descanso.
Juan Carlos.- Retuvo demasiado la pelota, pero no se le puede negar la entrega.
Malbasic.- Nada de nada.
Casadesús.- Desaparecido en combate.
Alberto.- Le dio consistencia al maltrecho centro del campo blanquiazul. Fue de más a menos.
Tyronne.- Entró cuando el partido ya estaba decantado. Lo intentó.
Borja Llarena.- Se lleva como premio el debut con el primer equipo, aunque no fuera el mejor día para sentirse alegre.