Redacción Deporpress| El Tenerife cayó ante el Logroñés en un mal partido colectivo que, como es lógico, también adoleció de brillo individual. Solo el voluntarioso Zarfino se salvó de la quema en Las Gaunas, en una cita en la que destacaron Moore, Alberto, Folch y Valera por no cometer tantos errores como el resto.
Dani Hernández: Apenas tuvo trabajo por que el Logroñés generó muy poco. Intervino muy poco y no pudo hacer nada ante el disparo de Iñaki Sáenz desde el borde del área pequeña en el único disparo local que fue a puerta (1).
Moore: Mantuvo un duelo muy físico con Iñaki Sáenz por su banda. Sus llegadas fueron a cuentagotas y, casi siempre, demasiado atropelladas. El estadounidense no pudo brillar con sus pases como en otras ocasiones (1)
Wilson: Regresaba a la titularidad y jugó amonestado desde el minuto 14 por un codazo a Nano en un salto. No cometió errores en las entregas como otras veces. En el gol del Logroñés apenas le planteó oposición a Iñaki (0).
Alberto: Regresó al equipo sin notar la inactividad. No cometió errores y jugó haciendo lo que sabe. Con el balón en los pies no se precipitó y mostró cierto criterio a la hora de distribuir, aunque apenas intentó el juego en largo (1).
Pomares: Cumplió con su cometido, aunque Paulino le dio trabajo por su costado con su movilidad. En ataque aporta muy poco con sus subidas, pero es que ahí siempre sale perjudicado en la comparación con Álex Muñoz (1).
Aitor Sanz: No tuvo su día con el balón en los pies. Desconocido a la hora de entregar de manera defectuosa balones fáciles. Lo salvan su capacidad para aportar equilibrio y los duelos que es capaz de ganar en la medular (1).
Folch: Repitió como pareja de Aitor Sanz. Bajó para iniciar el juego del Tenerife y colaborar a la salida de balón junto a los centrales. Sufrió problemas físicos antes del descanso y fue sustituido por Ramis en el entretiempo (1).
Vada: El argentino regresó a la versión intrascendente que le hace pasar desapercibido en los partidos. Ni rastro de la evolución positiva que apuntaba. Apenas aportó cosas, salvo en las jugadas a balón parado (0).
Nono: Ayudó más en defensa que en ataque, donde sigue siendo absolutamente inoperante. Su esfuerzo es innegable, pero acumulando titularidades pese a no mostrar desborde, velocidad o capacidad para asociarse (0).
Zarfino: Fue el que generó más peligro. Aporta energía y gana casi todos los duelos. Disparó en posición escorada desde dentro del área al filo de la media hora. Miño le negó el gol a la salida de un córner en el minuto 53 (2).
Sol: No tuvo su mejor día. Erró al no ser contundente y se dejó robar la cartera por Iñaki Sáenz en el gol que decidió el partido. En ataque solo tuvo una opción de disparo y ejecutó el disparo demasiado alto en el minuto 54 (0).
Sergio González: Tuvo 45 minutos para reivindicarse y los desaprovechó. No mejoró a Folch. Con el balón solo se atrevió a dar pases hacia atrás, casi siempre hacia Aitor Sanz. Solo se salva porque no comete errores de bulto (1).
Bermejo: Le puso voluntad, pero sigue sin encontrar su mejor versión. Ramis lo puso junto al costado izquierdo, pero su tendencia a irse hacia el centro abortó casi todas sus maniobras ante la poblada zaga riojana (1)
Shashoua: Fue el hilo conductor del juego del Tenerife desde que ingresó al terreno de juego, pero casi nunca fue capaz de hacerlo de manera vertical como es habitual en él. Se le vio poco por el área, donde es diferencial (1).
Valera: Le puso voluntad y, ahora mismo, parece el jugador más vertical de lo que tiene Ramis en su plantilla. Lástima que el técnico prefiera otras opciones en su demarcación de rendimiento netamente inferior (1).
Joselu Moreno: El técnico le dio apenas 8 minutos al onubense en su rotación. En ese tiempo le dio para rematar alto de cabeza, en el minuto 89, tras anticiparse a su marcador. Sigue siendo un melón por abrir (1).