Eduardo Cabellos | Una victoria blanquiazul con garra y valentía. Dos realidades completamente distintas. El partido ante el Real Zaragoza y la SD Eibar son totalmente opuestos. El conjunto de Asier Garitano compitió de tú a tú ante un claro aspirante al ascenso directo, y eso es lo mínimo que se exige a cualquier futbolista que lleve el escudo del Club Deportivo Tenerife en el pecho. No fue el mejor partido en cuanto al juego, pero se ganó con garra y valentía.
La imagen que se vio la pasada jornada en La Romareda fue una deshonra al escudo. Cualquier término negativo podría describir a la perfección la mala actuación tinerfeña en tierras aragonesas. Todo lo contrario ante el Eibar. Un partido abierto. Disputado por ambos conjuntos.
Un Tenerife con cambios en el once como acostumbra Garitano. La situación más complicada para el técnico blanquiazul se planteaba en el sector zurdo. Las bajas en el lateral izquierdo de Fer Medrano por lesión y Nacho Martínez por sanción, obligaron a José León a partir en esa zona del campo. No lo hizo mal el madrileño teniendo en cuenta la poca experiencia que tiene en esa demarcación.
En su lugar, el ‘desaparecido’ Loïc Williams formó como pareja de Sergio González en el eje de la zaga. El último partido en el que fue titular el central procedente del Atlético Paso fue el 13 de enero ante el Elche CF. A partir de ahí, solo tuvo cinco minutos de participación en el Estadio Ciudad de Valencia ante el Levante UD. El técnico vasco también modificó las posiciones de dos jugadores importantes: Roberto López y Luismi Cruz cambiaron sus posiciones, jugaron en la banda derecha y en la media punta respectivamente.
Empezó bien el partido el equipo que dirige Asier Garitano. El Tenerife dominó al segundo clasificado durante los primeros 20 minutos. De hecho, se adelantó el representativo blanquiazul tras una gran jugada de Waldo Rubio que asistió a Roberto López en un golazo. A partir de ahí el conjunto visitante fue entrando en el partido y creando ocasiones merecedoras de gol.
A falta de tres minutos del descanso, el equipo de Etxeberría igualó el marcador a raíz de un contraataque de libro que remató José Corpas. A un equipo así no le puedes dejar ni media ocasión. Aún así, no salió con miedo el Tenerife en la segunda mitad ante todo un aspirante al ascenso directo. Si se notó la mejoría del conjunto armero que llegó a embotellar a los blanquiazules en el tramo final.
El Heliodoro empujó a sus jugadores hacia la victoria con 15.170 espectadores después de la bochornosa imagen en La Romareda. El partido se decidió en los minutos finales con firma tinerfeña. Entre Teto, que asistió, y Ángel, que marcó el tanto, sellaron una victoria importantísima. Lo intentó el Eibar hasta el final, pero la garra de los blanquiazules hizo que los tres puntos se quedaran en la isla.
Todo esto hace pensar que la plantilla blanquiazul está capacitada para competir contra cualquier rival de la categoría. Esa ilusión implantada a principio de temporada se ha ido diluyendo con el tiempo, pero lo que más duele es ver la capacidad de este equipo cuando quiere.
Hoy cumplió el Tenerife ante 15.170 espectadores, después de la imagen bochornosa en La Romareda y ante un rival de categoría. En este deporte todo es impredecible. Cualquier equipo puede ganar, empatar o perder; lo que no es negociable es la intensidad y las ganas de hacer un buen papel.