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Una baja simbólica y determinante

Por @millangomez

La Sociedad Deportiva Éibar confirmó el fichaje del delantero Alexander Mesa Travieso “Nano”, procedente del Club Deportivo Tenerife. Los medios de comunicación sitúan en una cifra superior a los tres millones de euros el traspaso, un montante extraordinario para un futbolista que compite en Segunda División. Pero Nano no es un jugador cualquiera, es un delantero de apenas veintiún años y con un futuro esplendoroso por delante. Un punta ambicioso, hambriento, inteligente, que traza continuos desmarques, con una definición notable al primer toque y con ese don, ese duende para moverse dentro del área. Virtudes innatas y algunas que ha incorporado a su repertorio. El goleador más productivo de la pasada edición de Segunda División en proporción a los minutos jugados. Símbolo de un Tete en alza, que mantiene una base, que finalizó de modo brillante la temporada pasada y que, en virtud de estos factores, un servidor ubicaba como candidato al ascenso en mi artículo de la semana pasada. El traspaso de Nano, a petición del propio jugador en una decisión respetable y legítima, reduce considerablemente las opciones de un C.D. Tenerife que no ha comenzado con sensaciones positivas las dos primeras jornadas. Nano era el complemento ideal de Antony Lozano. Lozano fija a los centrales, juega de espaldas, habilita espacios; Nano atacaba esas zonas. El sustituto del lagunero debe ser alguien del mismo perfil. Y comprobar si dan dos pasos adelante tanto Cristo González como Omar Perdomo.

Es lógico que, de marcharse, la afición comprendiese mejor la salida de Nano hacia un equipo de mayor entidad y nombre que la Sociedad Deportiva Éibar. Las cuestiones nominales cada vez influyen menos y sí los rendimientos recientes, el pasado más cercano. El conjunto eibarrés se ha convertido en una selección de algunos de los mejores futbolistas de Segunda. Un club ejemplar, modélico y humilde. Animo a cualquier aficionado a visitar Ipurúa, un estadio romántico y que huele a fútbol. Con la crisis económica y el éxodo progresivo del futbolista español hacia el extranjero, situación que comenzó anteayer en términos históricos, los clubes de Primera otean cada vez más el mercado de Segunda y los de Segunda observan los potenciales fichajes que compiten en Segunda B. Las distancias se han acortado y se han eliminado tabúes. Sin dogmas de fe.

Nano, si las lesiones le respetan y el trabajo lo mantiene, tiene todas las virtudes para triunfar. Para incluso utilizar Éibar como trampolín hacia la élite y, quién sabe, alcanzar un día la selección como el tinerfeño Pedro, hoy día en un descenso de rendimiento ojalá provisional. La salida de Nano es un golpe al futuro cortoplacista del club y, por supuesto, también al horizonte más lejano en el tiempo. Su decisión es legítima y respetable. Ha fichado por un club perfecto para sus aspiraciones. En paralelo, el Club Deportivo Tenerife deberá seguir trabajando para que el próximo Nano prefiera quedarse en el club y no mirar al frente con otra camiseta. También, el Tete debe continuar preparándose para      que, si se cumplen diversos retos, el equipo compita en Primera y Nano decida retornar a sus orígenes.