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Un tinerfeño cuenta cómo es la magia de Wembley

Redacción Deporpress| Mientras los canarios se agolpaban ante el televisor para ver la semifinal entre Italia y España en la Eurocopa, un tinerfeño estaba a punto de vivir una de las experiencias de su vida. Jaime Méndez Mohamed, de 28 años, reside en Londres desde diciembre de 2019 y no pudo resistir la tentación de apoyar a ‘la Roja’ en directo.

Hacerlo fue complicado. Más bien toda una odisea. «Las entradas de la Fan Zone, que fueron las que conseguí yo, salieron muy a última hora. Logré la mía de chiripa. Tuve mucha suerte porque pagué 85 euros y las de otras zonas del estadio costaban 195, 300 y hasta más de 500 euros incluso», relata.

Jaime Méndez concluyó su jornada laboral y se dispuso a tomar el metro para llegar hasta Wembley. En el tubo, durante los 19 minutos que dura el viaje desde la capital al estadio, tuvo tiempo suficiente de imaginar cómo sería el partido. Lo jugó varias veces en su cabeza y, aunque era consciente de la dificultad de que España alcanzase la final, imaginó un final feliz. Como hacen casi todos los aficionados cuando acuden a ver a su equipo favorito.

Las puertas del metro se abrieron y, a menos de 500 metros, divisó el majestuoso arco del nuevo Wembley, el hogar de la selección inglesa y de los partidos importantes del Reino Unido. El escenario de las finales. El que solo pisan los mejores y los elegidos para la gloria.

Méndez relata su experiencia durante los 90 minutos y la prórroga como «algo bestial, un ambiente que se sale del que ves en el fútbol de clubes. Son otras sensaciones y, encima, el partido tuvo de todo. Italia se puso por delante, España empató, nos fuimos a una prórroga muy competida y luego todo se decidió en la lotería de los penaltis, en los que, esta vez, tocó que saliese cruz. Con todo, los 85 euros de la entrada están más que amortizados», manifiesta satisfecho.

Una de las cosas que más sorprendió a este tinerfeño, que trabaja en Londres como analista financiero y contable corporativo para una empresa que posee oficinas, hoteles y restaurantes en la capital inglesa, fue la acústica del estadio. «Los gritos retumban de una manera espectacular y el ambiente que se vive es único. Desde que vivo aquí había venido ya a un concierto, pero ver un partido de fútbol es algo realmente mágico. La gente no para de animar y, aunque estábamos en inferioridad y aquello parecía el Olímpico de Roma por la cantidad de italianos que había, hicimos lo que se pudo y creo que nos dejamos notar«.

Seguidor del Tenerife en la distancia «sufridor más bien después de las últimas temporadas que lleva», puntualiza entre bromas, Méndez se marchó de la isla en agosto de 2018 con rumbo a Luxemburgo en busca de un futuro mejor. «Espero que con la eliminación de España se acaben los sinsabores y que la nueva temporada nos traiga a todos un curso futbolístico con más ilusión. Ojalá y el Tenerife sea capaz de darnos una campaña llena de esperanza«, dice antes de despedirse.