Redacción Deporpress | El Tenerife regala la primera sonrisa de este 2019. Un Regalo de Reyes anticipado para el aficionado birria. O al menos, un antídoto para una temporada que se ha convertido en una frustración. Tres puntos que saben a gloria para escalar hacia las 22 unidades. Pero los de Oltra ofrecieron nuevamente una de cal y otra de arena.
La cara –o cruz- más gris se vieron en unos primeros 45 minutos de impulsos. Sin continuidad. Con un Elche que se iba creciendo. Pero entonces, apareció el Tenerife en su versión ‘heavy metal’. A cuatro toques: Suso, Undabarrena, Montañés y Malbasic a la cesta. Cuarta superioridad en el marcador del curso. Con más pegada que vistosidad, los insulares jugaron a lo que más les gusta: el intercambio de golpes. A correr kilómetros. Ahí, se sentía más cómodo, en contraposición posiblemente con lo que intenta Oltra. Un Tenerife que hace daño a golpes certeros. Sin embargo, el Elche fue encerrando tímidamente a los nuestros. Sin hacer ruido. Y nuevamente era penalizado: manos infantiles de Alberto, penalti indiscutible y vuelta a empezar.
Si los primeros 45 minutos fueron cruz, un gris tirando a negro; el equipo blanquiazul se acercó más al blanco tras vestuarios. La cara de la moneda. Arrancó como un ciclón: dos palos en dos minutos con acciones de Naranjo y Milla. Pero no desistieron. Se siguió intentando, el equipo creía. Y llegó el premio en la estrategia: sirve Milla, peina Jorge a la red. Premio justo y merecido. El sabor de una victoria se acercaba e, incluso, se pudo aumentar la brecha con un equipo que no miró hacia atrás. Se impulsó y gozó de ocasiones para el 3-1.
En resumen: dos goles, tres puntos y 22 unidades en el global. Todo eso, a falta de un partido para el final de la primera vuelta. Ahora, visita a Oviedo para luego recibir en casa a Nástic y Málaga. Entremedio, llegarán refuerzos invernales que deben mejorar lo que hay. Hoy se demostró que hay galones suficientes como para firmar con cierta solidez la permanencia, pero deben refrendarlo con continuidad.