Redacción Deporpress | Un recuerdo efímero de Primera. Pepe Mel vivirá su segunda etapa al frente del representativo blanquiazul, pero en un contexto totalmente diferente al anterior: un peldaño por debajo, pero con muchísima más experiencia en los banquillos.
Después del ascenso a la élite en la campaña 00/01, el Tenerife tuvo que reorganizar gran parte de su proyecto tras la fuga de muchos de los artífices de aquel ascenso en Butarque, incluyendo la búsqueda del sustituto del arquitecto: Rafa Benítez, quien se marchaba a todo un Valencia.
La apuesta fue Pepe Mel, que viviría en la isla su primera experiencia en Primera División. Por entonces, el madrileño era un entrenador aún de escaso recorrido, cuya única aventura en el fútbol profesional se había dado el curso anterior (00/01) en el Real Murcia, dirigiendo a los pimentoneros en la categoría de plata.
Por desgracia, el estreno de Mel en Primera División no tuvo el efecto deseado para los intereses del Tenerife ni del propio preparador técnico. Con una plantilla limitada en determinadas demarcaciones, su estancia duró desde la primera hasta la vigésimo sexta jornada, momento en que fue destituido tras caer por 2-0 en Vallecas ante el Rayo Vallecano. Los blanquiazules eran colistas con 24 puntos, a cuatro de una permanencia que marcaba la Real Sociedad (28). La llegada de Javier Clemente no evitó el desastre en forma de descenso.
“Me voy con la sensación de haber trabajado todo lo que he podido y sabido, habiendo sido muy honrado con mi trabajo. Me hubiera gustado estar en épocas de vacas gordas, no de vacas flacas. He estado en un buen sitio en un mal momento. No he podido conseguir mejores resultados. No voy a venirme abajo por haber salido así del Tenerife. La vida me va a dar muchas oportunidades. Tengo un camino largo por delante. Seguramente, nos volveremos a ver. Ojalá esté el Tenerife en Primera División”, pronunció Mel en su rueda de prensa de despedida en El Mundialito en 2002.
Desde entonces, Mel se ha convertido en uno de los técnicos más veteranos del fútbol nacional. Entre sus éxitos, destaca dos ascensos a Primera con el Real Betis, dirigiendo a los verdiblancos en la élite durante varias temporadas, con grandes resultados. También subió al Rayo Vallecano de Segunda B a Segunda. Por otro lado, dirigió a Deportivo, Málaga, Las Palmas o Almería en última instancia. En la 13/14, probó en la Premier League con el West Bromwich, llegando desde mitad a finales de aquella campaña.