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Un quiero y no puedo y un adiós al playoff

Redacción Deporpress | Un quiero y no puedo y un adiós al playoff. La prensa tinerfeña coincide en dos denominadores comunes tras el tropiezo del Tenerife ante un candidato al ascenso directo como el Éibar. La lectura que deja es que los blanquiazules no han pecado de actitud, pero sí de aptitud. Con una lucha por la promoción descartada, la permanencia es el único objetivo.

“Golpe de realidad al Tenerife: la permanencia, única meta posible”, reza en su crónica en portada los compañeros de Diario de Avisos. En su descripción de los hechos, relata que “el Tenerife es la viva imagen del querer y no poder”. Una derrota que deja una lectura evidente: “supone cambiar de objetivo, dejar atrás la idea de pelear por el playoff y empezar a planificar ya la próxima temporada”. Un final amargo pese a un inicio ilusionante, pues “el equipo estaba junto y movía el esférico con criterio”, pero los locales fueron atascándose mientras el Éibar ganaba peso, hasta que “se adelantó en el marcador sin merecerlo”. En definitiva, “la calidad eibarresa se impuso al error de los locales”, en un Tenerife que “quedó tocado” por ese gol. Sin embargo, pese a los cambios y acercamientos, los tinerfeños vieron “restada su velocidad y se perdió la intensidad”, especialmente con el cambio de cromos. Y termina diciendo que “fue un querer y no poder; el Tenerife acabó perdiendo, a pesar de ser superior en muchos momentos”.

“Atasco en las medianías” titula el periódico El Día. En sus páginas, describe que el Tenerife no mereció perder ante un Éibar muy efectivo, pero que la fórmula de la derrota se repite y que las opciones de playoff se evaporan definitivamente. Ningún reproche al partido blanquiazul, a pesar de que se “quedara corto” pese a la “actitud, amor propio, intención y arreón”. En su análisis, insiste en que los blanquiazules buscaron los pases para atacar a los laterales armeros, pocos especialistas en esa faceta. No obstante, el encuentro derivó de una “fase emergente” a otra en la que el “rival se fue adueñando del balón”. Y a la mínima baja de guardia, gol de Corpas. Aturdido por el gol en contra, en la segunda mitad ofreció por etapas “con mayor presencia en el área y otras más frías”. Pese a las ocasiones y el gol anulado, no llegó, agregando que la pizarra de Ramis tampoco ayudó a dar otro aire al partido. “En realidad, convendría no apagar –la calculadora- para garantizar cuanto antes los 50 puntos salvadores”, sentencia.