Redacción Deporpress | El Tenerife se vació en el derbi canario para conseguir un punto de oro. Por las circunstancias. Por el sacrificio. Por el esfuerzo. Por el trabajo colectivo y el rigor táctico. Por un sinfín de calificativos donde los de Rubén Baraja dieron una lección de derroche pese a dos hándicaps enormes: venir con menos descanso por el partido de Copa y encontrarse con una polémica expulsión de Carlos Ruiz antes de la media hora.
Salió valiente el equipo tinerfeño. Baraja apostó por dos puntas: Dani Gómez y Joselu. No fue a verlas venir, incidiendo mucho por los costados con un primer aviso de Dani Gómez. Una combinación perfecta entre Suso y Luis Pérez terminaba con un pase filtrado al corazón del área, pero el delantero cedido por el Castilla no acertó a precisar su remate. Pintaba bien. Un devenir que invitaba al optimismo. Los blanquiazules –hoy de rosa- estaban mostrando personalidad e ideas claras. Las Palmas, más dubitativa, no encontraba continuidad en tres cuartos.
Pero una expulsión lo cambió todo. Porque parecía que el VAR aparcaría las polémicas, pero no es así. Quizás porque falta pulirse o por errores en su correcta aplicación por los estamentos arbitrales. O al menos, es necesaria una explicación más contundente a las decisiones tomadas. Finalizado el partido, las dudas en torno al motivo originario de la expulsión de Carlos Ruiz siguen en el aire.
Todo cambió. El guion pasaba de ser activos a pasivos. Metió engranaje defensivo el ‘Pipo’. Y el Tenerife desesperó los inútiles intentos de su eterno rival gracias a su solidez atrás. Sin concesiones. Un mono de trabajo donde se era menos ofensivo, pero bastante práctico. Y con mucho oficio. Otra portería a cero en Liga después de la conseguida frente al Girona. Y merecida. Los birrias parecen haber olvidado por el momento los tembleques cada vez que el rival intimidaba sobre su zona de dominio. De ser un flan, se ha pasado a construir los primeros cimientos de un muro. Un camino correcto hacia el camino de la permanencia. Porque sumar siempre es positivo. Y más fuera de casa, en estas condiciones tan particulares.
Van 26. Quedan 24. Paso a paso, sin prisa pero sin pausa. Sin caer en euforias pero tampoco en dramatismos. Los tinerfeños parecen haber encontrado por fin el equilibrio que habían deseado. Nadie lo diría después del palo prenavideño ante el Deportivo en Riazor. Los resultados han dado confianza, por lo que la continuidad debe ser clave para no volver a caer y que los corazones birrias marchen a menos pulsaciones.