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Un poco de belleza y mucha dureza en el Tenerife

Redacción Deporpress | Un poco de belleza y mucha dureza en el Tenerife. El equipo blanquiazul cumplió en su primera salida de la temporada y se llevó los tres puntos de Huesca tras ganar por 0-2. Dos victorias en dos partidos que sitúa a los insulares en la parte alta de la clasificación. Inicio inmejorable y con un denominador común.

Como ocurrió ante el Oviedo en el debut liguero, el Tenerife arrancó el encuentro mejor que su rival y con la mente puesta en la meta contraria. Una buena jugada individual de Waldo Rubio culminada con un gran centro llegó hasta la cabeza de Roberto López, quien marcó a placer el primer tanto a los 14 minutos.

En esos primeros compases, el pacense se divertía y Luismi Cruz lucía con el balón en sus pies. Aun así, el modelo de partido fue cambiando conforme fue pasando el tiempo. De esta manera, el Tenerife destacó más en la primera parte por su contundencia defensiva. Liderados por un José León que se las tenía tiesas con Obeng y Joaquín, el representativo se marchó a vestuarios con once faltas cometidas. Eso sí, dando la sensación de que sobrepasar la muralla blanquiazul era una misión muy complicada.

Aprovechando regalos para ganar partidos

Si bien la chispa ofensiva del Tenerife no brilló al final de la primera parte, los isleños sí que tuvieron varias ocasiones claras de gol. No obstante, estas no llegaron por brillantez propia, sino por errores clamorosos del Huesca.

Y como tantas veces va el cántaro a la fuente, al final se rompe. A la tercera, Waldo aprovechó la blandura del central oscense para batir al portero y rematar el partido. 0-2 y la sensación de ser más superior que los locales.

Cierto es que el Huesca lo intentó, pero sus inocentes intentonas se vieron frenadas por la barrera tinerfeñista. Que Garitano fuese introduciendo sobre el verde a un central tras otro ayudó, pero fue en la segunda mitad cuando emergió la figura de Juan Soriano.

El portero destacó por sus paradas, pero sobre todo por su seguridad bajo palos. Blocando cada balón y saliendo con decisión a por cada balón aéreo, dio la confianza necesaria al resto de sus compañeros.

Con el pitido del árbitro, el Tenerife consiguió una nueva victoria que llena de moral a equipo y afición. Lo hizo complementando las dos vertientes del fútbol, la calidad arriba con la fiabilidad atrás. Todos cumplieron su papel a la perfección y el representativo se llevó los tres puntos. Al final, unas acciones destacadas en área rival y bastante ‘hormigón’ atrás es suficiente para ganar.