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Un partido que pareció no importar al Tenerife

Redacción Deporpress | Un partido que pareció no importar al Tenerife. El equipo blanquiazul comenzó el partido como si de un amistoso se tratase. Sin intensidad y sin claridad de ideas, los tinerfeños se vieron 2-0 abajo a los veinte minutos tras dos goles cuestionables con las ganas de la defensa. Lejos de despertar, los de Ramis no comparecieron en Pontevedra en los primeros 45 minutos, incapaces de crear peligro y con jugadores que están pensando en las Navidades más que en el club.

Luego llegó Iván Romero, el único al que le importaba el encuentro. Dos ocasiones suyas mostraron a los locales que tenían un rival delante. En esta tesitura llegó el único tanto del Tenerife que solo supuso un aro de esperanza para los más optimista. Tras casi una hora de juego, buena parte de la afición no creía en una remontada, algo terrible tratándose de un enfrentamiento contra un equipo de Primera RFEF.

Dicho y hecho. Los minutos pasaron, se sucedieron los cambios y el Tenerife no encontró el camino del gol. Tan solo una ocasión, clara eso sí, de un Mo Dauda gafado. De resto, estuvo más cerca del tercero del Pontevedra que el segundo blanquiazul.

El pitido final causó sentimientos encontrados tanto en el público como en los jugadores. Por un lado, pareció quitar un peso de encima al no tener que pensar más en la Copa y, por otro, que la imagen dada en Pontevedra traerá colas y un aluvión de críticas. Así, la realidad es que el equipo blanquiazul está eliminado de una competición que, visto el partido y pese a los comentarios en zona mixta, parecía no importarles. Un partido que pareció no importar al Tenerife.