Redacción DeporPress | Baño de agua fría en el Heliodoro. El CD Tenerife dejó escapar la victoria en la recta final del choque con el tanto de penalti de Carrillo desperdiciando una oportunidad de oro para dormir en puestos de ascenso directo tras el pinchazo del Éibar ante el Málaga.
El arranque del duelo no fue el deseado en clave blanquiazul. Los gallegos arrancaron presionando muy arriba e incomodaban la salida de balón tinerfeña. Esto provocó que las primeras ocasiones fueran visitantes. Sin embargo, un imperial Juan Soriano se encargó de evitar que la sorpresa saltara en la avenida San Sebastián.
Con el desarrollo de la primera mitad, los chicos de Ramis fueron adueñándose del partido. Míchel y Larrea empezaron a mover los hilos y el equipo lo agradecía. Primero, Elady perdonó a los de Rubén Albes errando una oportunidad clarísima; pero el ‘9’ chicharrero no iba a fallar dos veces y en el 38’ ponía por delante al representativo en el marcador. Así llegaba el descanso en el Heliodoro.
Tras la salida de los vestuarios, el guion no varió. El representativo no conseguía encontrar su mejor versión y el Lugo se mantenía vivo en el partido. ¿Y qué pasa cuando uno juega con fuego? Pues que se acaba quemando. En el 89’ Pomares medía mal haciendo un penalti ingenuo que no desaprovechaban los gallegos para establecer las tablas finales.
Un palo duro de digerir ya que el triunfo estaba en la mano. Toca levantarse.