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Un mal endémico que no cambia

Redacción Deporpress | La vuelta a los terrenos de juego de Borja Lasso sigue siendo una gran incógnita y el porqué de rebasarse ya el año de su recuperación, un auténtico ‘Expediente X’.

Lo cierto es que el fin de semana se cumplió un año desde que Myakushko, futbolista del Alcorcón, lesionara al mediapunta sevillano blanquiazul y, lo que en principio debían ser unos pocos meses de ausencia, se ha vuelto en una auténtica pesadilla para el jugador.

Tristemente no es un caso aislado en el CD Tenerife, que a pesar de haber llevado a cabo una reestructuración de su cuerpo médico y de readaptación en las últimas temporadas, no terminar de encontrar solución a lesiones que parecen menos graves de lo que han sido.

El último ejemplo en la retina de todos los aficionados es la de Aitor Sanz, que mantuvo apartado al madrileño durante un año y medio y que incluso activó voces que apuntaban a su retirada del fútbol. Pero para alegría de todos el veterano mediocentro consiguió volver, y a un gran nivel.

Lesionado en marzo de 2018, y teniendo que desplazarse finalmente a Vitoria en numerosas ocasiones para recibir nuevos tratamientos, llegando a una limpieza del tendón de Aquiles y la implantación de células madre, no volvió a jugar hasta la pretemporada del año siguiente, con López Garai como entrenador, llegando a reconocer que hubo momentos en lo que dudaba “de si mi cuerpo me permitiría seguir disfrutando del fútbol”.

Un “pinchazo” en su pierna derecha en un partido contra el Nástic de Juan Villar (que metió dos goles y llevaba cinco en cuatro partidos), iba a suponer “unas semanas” de baja del delantero blanquiazul por entonces. Fue un año nefasto para el delantero, que sufría de esas molestias musculares, al punto de no poder acabar ni un solo partido completo. Desde el mes de agosto anterior hasta ese día de marzo, había estado algo más de 100 días de baja.

Hay más casos en el Tenerife. Por ejemplo el de Paco Montañés, que nunca terminó de recuperarse ni volvió al fútbol de élite. Lo que era en su momento un “esguince grave de tobillo izquierdo” tras una entrenada de Grego Sierra, por entonces jugador del Numancia, terminó por apartarlo del fútbol profesional poco a poco.

El mediapunta estuvo alejado nada menos que seis meses por ese esguince de mediados de octubre de 2017, perdiéndose el resto de la campaña, cuando el período estimado de ausencia valorado por el club era de tres meses.

También perdió mucho tiempo el Tenerife al ‘Choco’ Lozano, que sufrió una “rotura muscular en el bíceps femoral de la pierna izquierda” en un partido contra el Rayo Vallecano (hornada 12) como informó el club en la temporada 16/17, pero no se ‘mojó’ sobre el tiempo de recuperación del catracho, reapareciendo en enero de 2017 (jornada 20).

Más atrás Edu Oriol, exlateral derecho tinerfeñista, dijo haberse “arrepentido” de no haber consultado a otro médico tras su lesión en el representativo, que convirtió una baja (esguince de rodilla) de apenas “tres o cuatro semanas” como se dijo en su momento, en cuatro meses fuera de la competición.

Otro jugador que vivió “un calvario” fue Baltasar Rigo en el curso 13/14, que apenas pudo jugar cuatro partidos aquella temporada y que incluso tras salir del Tenerife siguió con los “problemas de tobillo”, que le impidieron tener continuidad en el Tenerife.