Redacción Deporpress | Ferdinand Rudols Marcel Vierklau. Igual, a los aficionados del Tenerife le suena más si se resume ese nombre. Hablamos entonces de Ferdi Vierklau (01/04/1973, Bilthoven). Cuando era uno de los defensas más prometedores del fútbol holandés, el equipo blanquiazul, entonces presidido por Javier Pérez, decidió acometer su fichaje, junto al atacante Roy Makaay. La proyección de este central era tal, que su nombre figuraba como un firme candidato a acudir al Mundial de Francia 1998. Finalmente, una lesión, de las muchas que padeció a lo largo de su corta carrera, le alejó de la referida gran cita.
Hace algo menos de un año, el exfutbolista blanquiazul concedió una entrevista a goal.com donde hablaba de su nueva vida, ya alejada de los terrenos de juego. A Vierklau lo localizaron en el Polígono Industrial De Meern (Utrecht), en concreto en la oficina de la empresa de transportes conocida como Servicios FVEX. Efectivamente. El exdefensa del Tenerife es empresario, en concreto de la rama dedicada al traslado de mercancías. «Si tengo un mal día aquí, no es tan mortal como en el fútbol», declaro a goal.com.
A los 29 años decidió dar por finalizada su carrera, aquejado de unas dolencias físicas que no terminaban de desaparecer. A partir de ahí, junto a un amigo, decidió ponerse al frente de la referida empresa. Vierklau recordó como una lesión, a los tres minutos del decisivo encuentro por la permanencia que disputó el Tenerife ante el Valencia, en el estadio Heliodor0 (3-2), le obligó a decir adiós sus posibilidades de acudir al Mundial de Francia. «Inmediatamente cogí el avión para Holanda«, explicó, para luego comenzar un tratamiento «tres veces al día; no era suficiente y no podía correr». «No podía entrenarme con el grupo», rememoró.
Guus Hiddink se quedó definitivamente sin poder contar con sus servicios. Se perdió esa cita tan importante, algo que mantiene en el recuerdo, pero que tampoco es que le haya marcado en demasía, por lo menos eso es lo que se desprende de la manera de relatar cómo vivió ese Mundial del que finalmente no pudo ser partícipe: «Volé de regreso a Tenerife y en los pubs observé los partidos, disfrutando del sol». «Para el jugador de fútbol que yo era, tuve una carrera de ensueño», reconoció sin miramientos el transportista de nuevo cuño. Vierklau, genio y figura.