Redacción Deporpress | No fue el mejor partido del Tenerife. Pero sí terminó con final feliz. Los tinerfeños superaron por primera vez en su historia una ronda de penaltis, en este caso en Copa del Rey. 120 minutos de pleno esfuerzo que se saborearon en su conclusión con el sabor del billete conseguido hacia dieciseisavos. Los menos habituales tuvieron que ponerse el mono de trabajo para sacar crédito de un Cerro del Espino donde los blanquiazules han firmado 2/2. Un destino de momento idílico, pero que pasó por complicaciones debido a la superioridad en ocasiones de los majariegos hasta la igualada.
Porque cualquier victoria ahora vale oro. Y la Copa, además de ser una oportunidad para los menos habituales, también sirve para recargar la confianza de un equipo que terminaba 2019 hundido, pero que ha salido reforzado con la victoria en el Heliodoro contra el Albacete y el pase copero en Madrid. Hubiese sido bastante duro quedarse en la cuenta después de 30 minutos de prórroga, teniendo en cuenta que el próximo miércoles espera una de las canchas más complicadas de la división de plata: El Alcoraz. Pero Dani Hernández se disfrazó de héroe para detener dos penas máximas que allanaron ese camino, unida a la efectividad de los tiradores. Antes, Suso Santana tuvo ocasión de encarrilarlo en tiempo de partido, pero la máxima efectividad que está demostrando el tacuense en este sentido –sí transformó el lanzamiento en la tanda- se topó con el palo.
Deben esperar los tinerfeños a su rival. No está asegurado que sea un Primera, pero sí hay una estadística de probabilidades evidente en que se dé. Porque el Tenerife no disfruta en clave copera contra un equipo de la élite del fútbol español desde 2017. Fue a ida y vuelta –en esta ocasión sería a partido único-, firmando un 0-0 contra el Espanyol en un Heliodoro donde el representativo mereció más, cayendo en Cornellá con polémica incluida (3-2), ya que Iglesias Villanueva pitaba penalti por unas clamorosas manos de Jorge Sáenz, pero fuera del área.