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Un doblete blanquiazul corta las alas a Las Palmas

Redacción Deporpress | La mala sensación general del partido de Albacete, salvado cerca del final por Maikel Mesa, tuvo continuidad este sábado en el Gran Canaria. El Oviedo se llevó los puntos ante una UD Las Palmas irreconocible, que se olvidó de los conceptos que han despertado esta temporada la esperanza. Así cuajó la primera derrota en casa 1-2, con un rival que supo interpretar la ansiedad en el juego amarillo.

Y con un verdugo, Nahuel, que destrozó los planes de Pepe Mel en dos minutos y fue un constante quebradero de cabeza para la zaga grancanaria. El técnico local de rectificar durante el encuentro las deficiencias ofensivas de su equipo, pero lejos de acercarse en el tanteador el Oviedo aún pudo llevarse mayor botín con un penalti malogrado y un disparo más al poste en la segunda parte.

El experimento de colocar a Kirian Rodríguez en el costado izquierdo salió mal a Pepe Mel. A los 20 minutos de juego, no sólo el marcador estaba en contra (0-2, con tantos de Nahuel), sino que su equipo no encontraba el fútbol vertical por las alas que ha caracterizado distintos momentos de la vigente Liga.

Las Palmas se desplomaba en dos minutos, después de haber comprobado que la intención ovetense en la isla era la de refugiarse para salir a la contra. El equipo del sancionado Cuco Ziganda esperó agazapado esta oportunidad, que pronto se iba a brindar. Nahuel adivinó los espacios tras la línea de zagueros amarillos. Y cantó en esos aciagos dos minutos dos tantos. El primero, tras recoger el rechazo de un propio disparo que golpeó el poste. El segundo, al correr por la línea central y plantarse ante Valles para fusilar sin apelación.

Todos los planes previos se habían ido al garete. Pero nada cambiaba en la idea y en la proyección de las piezas amarillas en el campo. Las Palmas siguió sin fluidez en juego aunque, aún así, Araujo disfrutó de una única ocasión en el primer periodo para recortar la distancia. Se plantó a los 30 minutos ante el meta Femenías y lo fusiló con la izquierda. El balón acabó rechazado por el meta y la tercera decepción de la tarda se consagraba.

Las caras de los jugadores de Mel no eran las de otras jornadas. Rober se empeñaba en introducirse en la jungla ovetense, Kirian no aparecía en zonas de peligro, mientras Clemente, Loiodice y Sergio Ruiz parecían más preocupados por las pérdidas peligrosas que por la creación. En ese ambiente, con el extravío de los apuntes de las primeras jornadas, se llegó al descanso con un severo 0-2 y la sensación de que Ziganda había cogido la matrícula a un equipo que no se identificaba a sí mismo.

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