Redacción Deporpress | Un diciembre irregular frenó al Tenerife. El último mes del año toca a su fin y, con él, la primera parte de la temporada. En clave blanquiazul, y pese a estar a punto de tocar la gloria en 2022, los momentos referidos a esta campaña están siendo para olvidar.
Ya desde agosto se vio que el Tenerife no iba a repetir lo vivido hacía unos pocos meses. El cuadro de Luis Miguel Ramis empezó la 2022-23 con dos derrotas y un empate en sus primeros tres compromisos. A partir de septiembre empezaron los vaivenes, con una de cal y una de arena.
Esto no cambió hasta noviembre, cuando se consiguieron tres triunfos seguidos tras la victoria contra el Huesca. Parecía que el Tenerife había vuelto y, a excepción del derbi en Gran Canaria, las sensaciones del equipo eran mejores.
Nada más lejos de la realidad, pues diciembre tiró por la borda cualquier aspiración blanquiazul de hacer algo esta temporada. Pese al balance de una victoria, dos empates y dos derrotas, está sensación de bajón se hizo más evidente viendo el desarrollo de los partidos. Además, el par de encuentros perdido fueron sonados, pues fue el 0-4 del Brondby y la eliminación copera en Pontevedra. Un diciembre irregular frenó al Tenerife.