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Un desquite casi seis décadas después

Redacción Deporpress | La Rosaleda siempre ha sido una piedra en el zapato del CD Tenerife durante su caminar por los estadios de la Península. No es el único campo prohibido para los blanquiazules, pero sí uno de los que suelen deparar peores resultados para los intereses del conjunto isleño. Un triunfo y dos empates es el exiguo saldo con el que el Tenerife ha vuelto de sus 17 visitas al feudo malaguista desde que, hace ya 64 años, pisó por primera vez la hierba del estadio de la capital de la Costa del Sol.

Una de las máximas del fútbol es que es un deporte que ofrece revancha cada fin de semana. Siempre existe la posibilidad de enmendar los errores del último partido y de salir del campo con la cabeza alta. Y, precisamente, de ese modo andaba el Tenerife que lideraba la Segunda División en la temporada 60/61, la del histórico primer ascenso a Primera División.

Transitaba aquel curso casi por su ecuador cuando los blanquiazules se acercaron a La Rosaleda, donde hasta aquel momento solo habían sido capaces de arrancar un empate (0-0) en la 57/58. El equipo que dirigía Heriberto Herrera presumía, además, de ser el conjunto menos goleado de las competiciones de Primera y Segunda División, ya que apenas había encajado 10 goles en 13 partidos. Ese registro de solidez defensiva, extraordinario a todas luces, mejoraba incluso los números del mismísimo Real Madrid que, dirigido por Miguel Muñoz, militaba en la elite del fútbol nacional con los Santamaría, Marquitos, Del Sol, Gento, Puskas, Canario o Di Stéfano en sus filas.

De esta forma, los Ñito, Colo, Correa, Álvaro, Villar, Borredá, Paquillo, Santos, Artiles, Vicedo y Domínguez se adentraban como líderes en Málaga sin saber el destino que les aguardaba. Nada más iniciarse el segundo periodo, en el minuto 47, Antonio Domínguez adelantó al Tenerife al ejecutar con precisión cirujana una falta desde fuera del área. Pero, ya en el epílogo del partido, Pipi empató para los locales en el minuto 82. Y, apenas dos minutos después, una caída del extremo malaguista Mendi ante Carlos Correa fue apreciada como penalti por el colegiado extremeño Castillo Izquierdo. Bernardi dio el triunfo a los andaluces desde el punto fatídico y el árbitro expulsó con roja directa a Vicedo por sus protestas.

El Málaga derrotaba al líder de Segunda aquel 18 de diciembre de 1960 para delirio de la parroquia local y el Tenerife escribía una nueva página negativa en sus visitas a La Rosaleda. El fútbol, ese que siempre te da posibilidad de revancha, le brinda ahora al Tenerife la ocasión de desquitarse este sábado, casi seis décadas después, si los blanquiazules son capaces de tumbar al líder invicto de Segunda después de la disputa de las tres primeras jornadas del campeonato 18/19.