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Un derbi palmero con mucho ‘picante’

Redacción Deporpress | La Isla Bonita vive una semana especial. Unos días diferentes, de pique y rivalidad sana. Un intervalo de tiempo donde La Palma cobra relevancia a través de la representación de un derbi único: el Mensajero – Tenisca. Los 82.000 habitantes cohabitan durante estos siete días previos al gran partido celebrado durante dos veces al año en liga, siempre que ambos coinciden en la categoría. Y el próximo domingo, le toca el turno al Silvestre Carrillo.

El clásico palmero será especialmente relevante. Por contexto y objetivos. Los rojinegros llegan a esta penúltima cita ocupando la última plaza que da derecho a jugar promoción de ascenso a Segunda B: cuartos. Un solo triunfo en las seis citas más recientes han provocado que solo un punto los separe de los playoffs, con un Tenerife B que llega en una dinámica completamente positiva y con el añadido de tener que visitar en el cierre del campeonato regular a otro aspirante, rival directo: el Lanzarote, con una unidad más que los de José Antonio Robaina.

Pero el Tenisca también se juega mucho: su presencia en Tercera por 41ª campaña consecutiva. Los blancos llegan con mejores ánimos tras dos victorias consecutivas que le han sacado del descenso. Sin embargo, la salvación sigue pendiente: margen de dos puntos. Y la visita de los merengues a su eterno rival podría tener doble premio: conseguir la salvación virtual o incluso matemática y, de paso, complicar las opciones de promocionar a sus vecinos.

Los pupilos dirigidos por Óscar Valle tienen un gran punto a favor: una derrota les permitiría incluso depender de sí mismos en la 38ª jornada, pues haciendo los deberes en su casa ante el Unión Sur Yaiza certificaría su presencia en el curso 2019/2020 de la Tercera, suceda lo que suceda el domingo. Sin embargo, el Mensajero también tiene argumentos de peso para confiar en sus posibilidades: no pierde en su feudo contra su eterno rival desde 2012 y, además, contará con el incondicional apoyo de una afición mensajerista que se convierte en uno de los públicos más calientes del fútbol regional canario.

Antecedente similar en 1968

1968 es una fecha en el recuerdo de muchos tenisquistas. El destino quiso que el calendario deparase un Tenisca – Mensajero en la última jornada, dentro del Campeonato Regional de Fútbol de Primera Categoría, en el Campo de Bajamar. Los blancos se jugaban el ser o no ser: si no ganaba, descendía a Segunda Regional, pese a que sus objetivos iniciales aspiraban a retos mucho más ambiciosos.

Con el Mensajero salvado, se escribió una de las páginas más negras para los intereses de los merengues. Un duelo que fue a vida o muerte, a diferencia del que viviremos este próximo domingo, pero donde se demuestra que el destino depara ciclos que tienden a repetirse con más o menos similitudes. Para fortuna del Decano, una derrota le permitiría seguir dependiendo de sí mismos en la última jornada para firmar la permanencia.

El partido más violento del fútbol español

Sucedió en 1983. Y así lo tildó el Comite de Competición. Una batalla campal sobre el terreno de juego entre los representativos de la Isla Bonita que tuvo horribles consecuencias: según rezan las crónicas de la época 48 partidos de sanción –repartidos entre ocho jugadores y un masajista-, una multa de miles de pesetas por aquel entonces y la clausura del campo del Mensa durante tres partidos. Y entremedio, rumores sobre apuestas de cantidades ingentes de dinero sobre el graderío. El resultado fue lo de menos.