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Un calvario de 539 días

Redacción Deporpress| Jon Ander Serantes ha tenido una dilatada carrera deportiva, pero solo ha aparecido en 81 partidos en categorías profesionales en España. Tras seis temporadas en Segunda B, entre el Barakaldo y el filial del Athletic de Bilbao, el nuevo guardameta blanquiazul aterrizó en el Leganés.

En el conjunto pepinero debutó en Segunda División el 23 de noviembre de 2014 y, una campaña más tarde, ya se había convertido incluso en uno de los artífices del histórico ascenso de los madrileños a Primera División. Jugó 13 partidos en la elite del fútbol nacional y, con 27 años, parecía tener un brillante porvenir por delante hasta que la fatalidad, en forma de grave lesión de rodilla, se cruzó en su camino.

Fue el 26 de noviembre de 2016 y el Leganés visitaba Cornellá-Prat para enfrentarse al Espanyol. Tras un mal apoyo en una salida, Serantes tenía que abandonar el césped en camilla. Las pruebas posteriores que le practicaron confirmaron lo peor. Había sufrido una rotura de ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha.

A ese problema se le sumó la recaída de otra antigua lesión en el hombro izquierdo, lo que aumentó su estancia en las camillas de los fisioterapeutas. Se alargaron los plazos previstos para su retorno y le costó ver la luz al final del túnel. De hecho, en un gesto muy valorado por los aficionados del Leganés, Serantes renunció a la ficha que le correspondía durante los primeros meses que pasaron tras la renovación de su contrato para que los madrileños utilizasen su hueco para reforzarse con otro futbolista.

Reapareció nada menos que el 19 de mayo de 2018, con motivo de la última jornada de la campaña 2017-18. Serantes pudo despedirse de la que había sido su afición hasta entonces con una victoria ante el Betis (3-2). Había vuelto a sentirse otra vez portero tras superar un calvario de 539 días.