por @juanjo_ramos
Este 2016 que ya acaba nos ha dejado, como cada año, sensaciones de todo tipo. Un año olímpico tiene en esa cita su argumento central, diga lo que diga el Rey Fútbol. Por eso, mi primer pensamiento en el repaso va para Michelle Alonso. La nadadora tinerfeña volvió a cubrir de oro el nombre de Tenerife solo unas semanas después de que Mireia Belmonte nos hiciera saltar de la silla, el sillón o la cama (muchas finales de natación fueron de madrugada) para dar la última brazada y que sonara el himno de España en la piscina de Río.
Fueron unos Juegos preciosos, como siempre, en los que hubo hueco para las grandes hazañas (Phelps, otra vez Phelps), las confirmaciones (Simone Biles), los que nunca fallan (Saúl Craviotto o Rafa Nadal), los descubrimientos para el gran público (Carolina Marín y Marcus Walz) o las remontadas (el bronce de España en baloncesto con Sergio Rodríguez a los mandos).
Pero el año dejó otras cosas. El Barcelona ganó la Liga y la Copa tirando de regularidad y de su MSN, pero pinchó en Europa. Ahí reinó el Real Madrid, como otras veces en una temporada mala hasta ese momento. Pero si algo han demostrado los blancos es que nunca hay que darlos por muertos. Por eso acaban el año con otros dos títulos (Supercopa de Europa y Mundialito) y líderes con Zinedine Zidane en el banquillo, por el que nadie daba un duro en febrero. El Atlético volvió a llorar. Esta vez, por unos penaltis.
Las sorpresas llegaron con las selecciones. Messi no pudo ganar una Copa América que parecía hecha para Argentina y se dejó el Balón de Oro por el camino porque una extraña Eurocopa coronó a Portugal y a Cristiano Ronaldo, que tuvo alfombra roja hasta la final y allí ganó en la prórroga a la anfitriona. Una sorpresa. Como la del Leicester City ganando la Premier y provocando lágrimas. Lágrimas muy distintas por supuesto a las del desastre del Chapecoense.
Fue el año de la esperanza para el Tenerife. Casi todos llegamos a creer que el play off era posible. Un empate en Córdoba y una derrota en Girona nos pusieron los pies en la tierra. Y Miguel Concepción ganó de paliza las elecciones en verano. Nunca tuvo rival. Y con la nueva temporada volvió el entorno más turbio pidiendo cabezas antes de que el equipo demostrara que compite y los fichajes (al menos Amath, Iñaki, Camille y Aarón) quitaran la razón a sus detractores. Nada nuevo bajo el Sol. Salvo que hay dinero para el mercado de invierno (el de Nano) y que la distancia con el objetivo es mínima.
En baloncesto empezó como un tiro el Iberostar Tenerife, que pronto hizo olvidar la extraña temporada anterior a base de victorias e ilusión. Se codeó con los de arriba, tiene garantizada su presencia en la Copa y, eso sí, perdió a su hombre franquicia hasta el curso que viene. ¡Feliz y pronta recuperación Javi Beirán!
En voleibol siguió dando alegrías el Fígaro Peluqueros Haris. El subcampeonato liguero no fue suficiente para las de David Martín, que se consagraron con el título de la Supercopa ante el todopoderoso Naturhouse y que ya han debutado en Europa.
No me olvido del histórico ascenso del Tacuense, del retorno del fútbol sala tinerfeño a la LNFS de la mano del Iberia Toscal, del reto de Gisela Pulido, el éxito en surf de Jonathan González, de Atenery Hernández en halterofilia y muchos más.