Por @CarlosCerdena
Quique me tiene en vilo. Y creo que como a mí, a mucha gente más. En pocos días son libres para negociar con cualquier club algunos de los pilares que sostienen al Tenerife. Imagino que son muchos los equipos que miran hacia la Isla en busca del chollo o ganga del año. Imaginen en el escaparate de ese mercado a un central que es titular indiscutible en un equipo que sería líder de la Liga Adelante si sólo tuviésemos en cuenta los meses de octubre y noviembre. Un central fuerte, contundente y que cada semana va a más. Férreo en la marca, muy buena anticipación y con una confianza ganada a pulso domingo sí y sábado también. A eso le sumamos que en una buena temporada puede hacer entre 3 y 5 goles.
Hablo de Bruno. Un chico de Las Galletas. De la casa. De la Isla. El gran tapado de este equipo. Termina contrato el 30 de junio. Hay que renovarlo. No recuerdo que esta cantera haya dado un central como él en la última década. Este chico arriesgó marchando a Teruel en busca de minutos. Arriesgó cuando firmó por 12 meses a sabiendas de que para su economía era mejor hacerlo por 3 años. Esa gente que arriesga es la que me gusta. Gente que va a más. Gente inconformista. Gente con actitud ganadora.
Quique me sigue teniendo en vilo porque no sólo Bruno termina contrato. También lo hace un chico capaz de sacarnos una sonrisa cada vez que coge el balón. Alguien que ha madurado en el momento preciso. Un futbolista que por fin ha entendido que si quiere levanta al Estadio y lo pone a sus pies. Un extremo que a base de trabajo diario, disciplina y sacrificio se ha dado cuenta de que tiene unas condiciones innatas y una mala leche con la que representa el escudo de este equipo. El de su tierra. El de su Isla. El de su Taco natal.
Está completando una temporada para enmarcar. Si tuviera gol (su asignatura pendiente), no veo en un Elche, Levante, Osasuna, Rayo o Almería un extremo como Suso Santana. No encontraremos en el mercado un jugador que cubra con garantías al 10 del Tete. Y si lo encontramos, costará caro. Si acaba el año marcando en casa, le invito a unos huevos rotos en el Rincón Parrandero.
Quique ya no me tiene en vilo. Me tiene con migrañas. No porque haya otro futbolista que termine contrato, sino porque hay un pibito del que se habla más de la cuenta. No sólo en la Isla. Ya no sólo en territorio español. Se habla de él en Inglaterra, Francia o Alemania. Se habla de él también en las oficinas del Callejón del Combate. Se buscan fórmulas atractivas para retenerle. Que se sienta cómodo, valorado y sin presión. Esa presión que ha jugado malas pasadas a otros que años atrás apuntaban a grandes clubes y que quedaron en eternas promesas. A este chico hay que cuidarlo, mimarlo y no consentirlo. Su entorno no es tonto. Todavía es pronto para salir. Todos queremos ver a Ayoze en un grande. Pero todo a su tiempo. Aquí es cabeza de ratón; si emigra, arriesga a ser cola de león.
Ha costado muchos años ver un Tenerife con tantos canarios en el once titular. Eso también es mérito de quien me tiene en vilo, de quien me provoca jaqueca. Otro tinerfeño que demuestra día a día y semana a semana que los hay mejores que él, con más cartel y más guapos. Quique lo está bordando. Quique, danos unas fiestas tranquilas.
Felices fiestas a los amigos de DEPORPRESS y a todos sus seguidores. Les deseo muchos éxitos para este 2014.
Carlos Cerdeña es Director de Fútbol4.com