Redacción Deporpress | No es El Toralín uno de los campos que mejor se le dan al CD Tenerife. Ha ganado, como han podido recordar aquí mismo, pero lo ha hecho sufriendo y en contadas ocasiones. Ganó dos veces por la mínima, con goles canteranos, y en situaciones muy concretas. Pero nunca con suficiencia. No acude, por tanto, el equipo insular a jugar cómodo al feudo berciano. De allí salió goleado, por ejemplo, la pasada temporada.
El balance deja cuatro derrotas, un empate y las dos mencionadas victorias. Pero el último tropiezo, con Yuri de nuevo como estilete, se impone en el recuerdo. Desnudó entonces el equipo de Jon Pérez Bolo todas las carencias de aquel Tenerife de Aritz López Garai, sumió en depresión futbolística a Nikola Sipcic y alentó el debate sobre la forma de juego aplicada. El final ya lo sabemos.
La Ponferradina, último rival antes del confinamiento, también evitó un ascenso blanquiazul en 2o12. Lo basó en un primer triunfo en El Toralín por 1-0, gracias a un discutido penalti cometido por Pablo Sicilia. Pero no es el conjunto de El Bierzo el único que se le atraganta a los blanquiazules.
Córdoba, Hércules o Numancia son otros feudos complicados. Allí ha ganado en una sola oportunidad, pero con una veintena de visitas en los dos primeros casos. El de Soria, más parecido al de Ponferrada, tampoco deja grandes alegrías. Solo una, en 2006, gracias a Cristo Marrero y Raúl Sánchez. Afortunadamente, estos tres estadios no serán visitados en la presente temporada.
En cambio, el Tenerife sí vuelve a Castalia. No gana allí desde 1976, todo un síntoma de su escasa prestancia a domicilio y de que existen esos sitios malditos para los intereses insulares.