Raúl Delgado| El Cisneros Alter, que disputó el pasado fin de semana la fase de ascenso a la Superliga 1 en la ciudad del Turia, se encontró con muchas opciones para subir de categoría a la mejor categoría del voleibol masculino.
En el partido decisivo, contra el anfitrión Léleman Valencia, el colocador del Cisneros, Antonio Mondéjar cayó lesionado y no pudo continuar sobre la cancha. El marcador señalaba un 0-2, y 22-24 en el tercer set favorable a los isleños, cuando se produjo el desafortunado incidente.
Como consecuencia del contratiempo, los tinerfeños terminaron perdiendo el choque por 3-2, lo que les dejó sin conseguir el ansiado ascenso a la máxima categoría del voleibol masculino español.
El colocador murciano del equipo atendió la llamada de Deporpress para saber cómo se encuentra después de la importante lesión que sufrió, cómo le sentó tanto a él cómo a su entrenador y también cómo valora, a nivel personal, tanto la fase de ascenso como la temporada regular que realizó su equipo en el presente curso.
Raúl Delgado: ¿Cómo se encuentra de la lesión?
Antonio Mondéjar: «La verdad es que no tengo muchos dolores ahora mismo. Lo único que llevo mal es el tema psicológico, ya que se te vienen a la mente momentos de la fase en los que estuvimos muy cerca de ascender. No haber terminado en la cancha después de todo el año de trabajo que hemos realizado preparando estas fechas es duro. Pero, bueno, son cosas del deporte que pueden pasar y ya estoy contando los días para regresar a la cancha».
RD: ¿Cómo valora la fase de ascenso que realizó su equipo?
AM: «Fue una muy buena, ya que dimos nuestro mejor nivel de juego en Valencia. Fuimos como una piña. Es verdad que nos ha costado bastantes meses dar con el clavo, sobre todo en la unión del equipo. Llegamos con unas condiciones bastante buenas. Vi a un equipo muy suelto, confiando los unos en los otros y, sobre todo, disfrutando como lo hicimos en la cancha».
RD: ¿Qué sintió al caer lesionado en un momento tan importante?
AM: «Lo único que pensaba era en poder seguir jugando. Son momentos en los que te pones muy nervioso. No sabes qué hacer, pero veía que no podía seguir y, al final, sentí impotencia, ya que estaba viendo que mi equipo me necesitaba. Quería echarles una mano y, al final, fue muy duro no poder hacerlo. Intenté liarme el dedo para poder seguir jugando, pero ya me habían utilizado la figura del cambio por la lesión y no pude seguir. La verdad es que fue un golpe duro».
RD: ¿Qué fue lo que le dijo su entrenador?
AM: «Me preguntó si podía seguir jugando y le dije que intentaría continuar, pero mi dedo estaba bastante mal y no me permitía seguir jugando al ciento por ciento. Intenté jugar dos puntos más, pero no podía. Mi dedo no aguantaba más. Entonces me dieron la baja por lesión y entró otro jugador por mí».