Redacción Deporpress | Álvaro Cervera se convertirá, este mismo miércoles, en el decimoquinto entrenador en ocupar el banquillo local del Heliodoro Rodríguez López en el gran derbi del fútbol canario. Sus 14 predecesores se reparten el siguiente balance: cinco victorias, siete empates y tres derrotas. De ellos, únicamente José Luis Oltra repitió en el clásico Tenerife–Las Palmas, en las temporadas 07/08 y 08/09, con una igualada (2-2) y un triunfo (2-0), respectivamente.
Se da la circunstancia de que en la 49/50, el cuadro tinerfeñista también se vio las caras con el novel combinado amarillo, en el marco de una liguilla de ascenso, precisamente a la Segunda División. La derrota como local del Tenerife frente a manos de su nuevo vecino deportivo (1-2) llevó al técnico Andrés Llombet a abandonar el cargo. Ya veremos que no ha sido el único entrenador en dejar su puesta tras no vencer al conjunto grancanario.
El primer técnico en Liga que dirigió al Tenerife frente a su eterno rival fue Carlos Muñiz (53/54), quien justo en la campaña anterior había alcanzado el primer gran hito en la historia del club blanquiazul, con el ascenso a una categoría nacional (Segunda División). Ese emparejamiento con la Unión Deportiva deparó un empate a cero.
Luego habría que esperar hasta la 60/61 para que los aficionados del Tenerife volvieran a disfrutar con este duelo. En el banquillo blanquiazul, un paraguayo, apodado el Sargento de hierro y de nombre Heriberto Herrera. El técnico suramericano dejó una profunda huella en el tinerfeñismo, ya que de su mano el representativo alcanzó, por primera vez, la gloria de la Primera División. Fue una campaña redonda, que además estuvo acompaña de un éxito en el Estadio (1-0, Santos) y de una igualada sin goles en Gran Canaria.
Herrera se convertía así, además, en el primer preparador en derrotar a Las Palmas, durante el transcurso de la competición liguera, en el recinto deportivo de la actual calle San Sebastián. Luego ocupó el banquillo amarillo en dos etapas diferentes (75/76 y 81/82). Peor suerte tuvo, un año después, y de nuevo en la categoría de plata del fútbol español, Eduardo Toba. Bien en cierto que obtuvo una meritoria victoria como foráneo (0-1), pero en el Estadio sucumbió también por la mínima (0-1).
El empate a uno de la campaña 63/64, con el grancanario Paco Campos como entrenador tinerfeñista, supuso el primer gran parón en la historia de los clásicos del balompié canario. Hubo que esperar dos décadas para retomar el pulso liguero a estos choques de cada vez más creciente rivalidad. En la 83/84, otro hombre de carácter, caso de José Ramón Fuertes, sumó un punto en el Rodríguez López (0-0) y luego, su sucesor en la misma temporada, Juanjo García, se hizo con el triunfo en El Insular (0-2).
La 84/85 estuvo comandada por un preparador balcánico muy recordado en el Cádiz, donde alcanzó dos ascensos a Primera División. En la Isla no obtuvo tanta gloria, en una época convulsa en el seno de una entidad, que atravesaba por graves problemas económicos. Dragoljub Milosevic fue el entrenador del Tenerife en el clásico de la referida campaña que terminó en tablas (1-1, Boro para los locales, y Contreras para los visitantes, como autores de los tantos).
HITO BLANQUIAZUL
Otro pequeño salto para situarnos en la 88/89. Efectivamente, el Tenerife de los Toño, Rommel Fernández, Guina, David Amaral, Quique Medina, Belza, Perico Medina, Chalo, Lema, Herrero, Isidro, Víctor, Luis Delgado, El Gharef, Husillos y compañía. Y al frente de esa recordada plantilla: Benito Joanet. El preparador catalán solo estuvo un año en la Isla, ya bajo la presidencia de Javier Pérez, aunque le bastó esa única temporada para granjearse el cariño y el respeto de todo el tinerfeñismo.
Joanet llevó al Tenerife, por segunda vez en su historia, a Primera División. Lo hizo después de superar con absoluta brillantez una promoción de ascenso ante el Betis (cuatro a cero en la ida y uno a cero en la vuelta) y de paso, tras no conocer la derrota en el derbi canario. En el Heliodoro, los puntos no se movieron del Estadio (3-1, Perico Medina, Víctor y David Amaral marcaron para los blanquiazules, y Onofre para los visitantes). También sumó en Gran Canaria, con los aciertos de dos defensas, casos de Lema y Quique Medina, actual director deportivo del Tenerife, quienes contrarrestaron los goles de dos exblanquiazules, casos de Alexis Trujillo y Andrés.
La prolongada y exitosa estancia en la máxima categoría del Tenerife alejó del Heliodoro Rodríguez López el derbi, ya que a Las Palmas le estaba tocando vivir años deportivos y económicos poco gratificantes, que le llevaron a penar incluso, por espacio de cuatro temporadas, en la Segunda División B. Ambas escuadras se reencontraron en el fútbol de plata en la 99/00. Mal recuerdo para el tinerfeñismo con derrota en ambos escenarios (2-0 en El Insular y 1-2 en el Heliodoro). Al frente del banquillo local estaba el técnico gallego Fernando Castro Santos. Las Palmas acabaría ascendiendo al final de la 99/00.
En todos los años de historia de ambas instituciones, todavía no se había vivido la fiesta del fútbol canario en el marco de la Primera División. Fue en la 01/02 cuando, de una vez por todas, Tenerife y Las Palmas se veían las caras en el peldaño principal del fútbol español. Sin embargo, no fue una campaña gratificante para ninguna de las dos escuadras, quienes consumaron sus respectivos descensos a Segunda.
En el caso de los tinerfeñista, la primera vuelta deparó un triste resultado de uno a tres en un Rodríguez López que registró una magnífica afluencia de espectadores. Pepe Mel tuvo que soportar la cruz de ese tropiezo hasta que una nueva derrota, en este caso ante el Rayo Vallecano (2-0), dio por finalizada su estancia en la Isla. Javier Clemente se hizo cargo de un Tenerife al que no fue capaz de alejar del descenso, pero con el que sí venció a la Unión Deportiva en suelo amarillo (0-1, Marioni), y que supuso prácticamente la certificación de la pérdida categoría también del eterno rival.
REGRESO A SEGUNDA DIVISIÓN
La 02/03 deparó un clásico sin ninguna incidencia clasificatoria, con los dos clubes lejos de las posiciones cabeceras de la tabla y cuya falta de trascendencia deportiva, a pesar de ser un Tenerife-Las Palmas, se trasladó al césped (0-0). David Amaral era el técnico local, como lo fue, en la campaña 03/04, Martín Marrero. En esa ocasión sí que había mucho en juego, con un conjunto, el local, peleando por evitar el descenso y un rival, el visitante, deseando hundir en la clasificación a su oponente, como llegó a manifestar el por entonces atacante amarillo Rubén Castro.
Esa frase espoleó a los locales, quienes completaron uno de los partidos más destacados de todo el campeonato y se hicieron, con total merecimiento, con los tres puntos en juego (2-0, Raúl Martín y César La Paglia). El Tenerife le había cogido el justillo a eso de vencer a la Unión Deportiva, y así lo hizo, con total merecimiento, en la 06/07, con un Iriome González superlativo, y autor de dos de los tres tantos de su equipo (3-1). Esa notable gesta llegó con Juan Martínez, Casuco al frente.
Turno para José Luis Oltra, y por partida doble, e igualmente sin derrota. El dos a dos de la 07/08 dio paso al dos a cero de la 08/09, con tantos de Richi y Nino. El Tenerife iba lanzado a Primera División y apenas encontró oposición en Las Palmas, quien sí logró llegar al tiempo de descanso con el cero a cero inicial.
Hasta el de este miércoles, el último capítulo de los recordados Tenerife-Las Palmas nos lleva al Heliodoro Rodríguez López, el pasado 23 de enero de 2011. El equipo blanquiazul acariciaba el triunfo, tras el gol de Melli, pero a falta de tres minutos, Mauro Quiroga enmudeció el estadio Heliodoro con el tanto del empate. Esa igualada significó el final de la estancia en la Isla de Juan Carlos Mandiá, como hacía más de 60 años le había sucedido a Andrés Llombet.
Álvaro Cervera tendrá la oportunidad de unir su nombre a los Heriberto Herrera, Benito Joanet, Martín Marrero, Casuco y José Luis Oltra, quienes conocieron lo que es ganarle a Las Palmas, en un compromiso de Liga, como inquilinos del banquillo local. Habrá mucho en juego. Sí. Tres puntos… y ese poquito (o mucho) de más que siempre se supone este tipo de enfrentamientos.