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Tocarse los huevos, por @ivanvillanua

Esta semana se ha convertido en viral una campaña protagonizada por Valderrama y aquella famosa imagen en la que Míchel le acariciaba sus testículos en un Real Madrid-Valladolid de la temporada 91-92. La acción publicitaria corresponde a una acción social de la revista Líbero con motivo del #Movember, un movimiento cuya finalidad es concienciar al público masculino de la necesidad de, entre otras cosas, hacerse pruebas urológicas a partir de los 40 años evitando así la aparición del cáncer de próstata o el cáncer testicular. Campaña que no sé si será galardonada pero que su ejecución, cuanto menos es, en términos de publicidad y comunicación, sobresaliente.

Este fin de semana tuve la suerte de acudir a unas jornadas sobre salud masculina organizadas por Hospiten en el Hotel Mencey. Sí, en diciembre cumplo 40 años y no está de más entender que no somos inmunes a nada. Si las mujeres hacen una fantástica labor de prevención del cáncer de mama desde edades tempranas, nosotros deberíamos hacer lo mismo y dejarnos de ser tan machos y pensar que «a mí no me pasa porque yo me veo sano y bien». Estupideces.

El Doctor Guillermo Conde, reconocido experto mundial en urología, junto a la psiquiatra Natacha Sujanani y el experto en medicina interna y nutrición José Alejandro Medina hicieron una interesante ponencia durante dos horas donde expusieron claramente que, cuando llegamos a edades adultas (40 años en adelante), debería ser habitual pedir cita una vez al año para chequearnos. Y hay ‘señales’ que aparecen en nuestro día que encienden la alarma para ello: desde problemas en la erección (disfunción erectil), hasta nuestra forma de orinar o si notamos un bulto extraño en nuestra zona testicular.

Por ejemplo, el cáncer de próstata es el más frecuente en los hombres y de los de mayor incidencia en sociedades desarrolladas como la nuestra. Y pese a que su tasa de mortalidad es más baja en comparación con otros, si no se detecta a tiempo puede acabar produciendo metástasis en algún momento.

Una buena alimentación, evitar la acumulación de estrés o la práctica deportiva son algunas de las herramientas de las que disponemos para mejorar nuestra salud y llegar a la tercera edad más sanos. Pero también es importante la educación: en casa, en familia. Algo que en los 80 era un tabú como hablar de sexo a los más pequeños, debe ser el principio de una cultura natural. Aprender a explorar nuestro cuerpo y acudir cuanto antes a los expertos pero también enseñar a nuestros hijos desde etapas adolescentes la importancia que ello supone para prevenir enfermedades mortales. Dejemos de hacernos los héroes y entendamos que todos somos seres vivos imperfectos.

Sí, tocarse los huevos es importante. Tanto que puede llegar a salvarnos la vida.