A falta de confirmar su primer objetivo, la permanencia, el CD Tenerife se ha ganado, por méritos propios, el derecho a entrar en la recta final del campeonato en una posición óptima para luchar por el ascenso a primera división. No sólo lo demuestra la clasificación, sino los valores que este equipo ha ido cargando en su mochila a lo largo de la temporada. Solo la aparición de factores desestabilizantes, en forma de lesiones de futbolistas importantes o imprescindibles (Ayoze Pérez), o bajada de rendimiento debido a la situación contractual de algunos jugadores, podría echar por tierra esa posibilidad.
Se ha provisto el equipo de unos valores tangibles representados en los propios jugadores, en el cuerpo técnico y en el director deportivo; ahí emerge la figura del mejor delantero de la categoría y en torno a él, otros que juegan un papel relevante en el funcionamiento del equipo: Suso, Bruno, Aitor, Ricardo, Carlos Ruiz y un largo etc. de actores secundarios que han sabido asumir su rol.
El cuerpo técnico, con sus errores, ha logrado armar un verdadero grupo humano, con todo lo que ello conlleva, y manejar un entorno complicado. Las victorias, en el deporte, son esa agua que apaga cualquier fuego.
Como complemento a estos valores, y cuando muy pocos creían que los refuerzos invernales fueran tales, aparece Quique Medina e incorpora a un puñado de futbolistas que están multiplicando el rendimiento colectivo.
He tenido claro desde hace bastantes jornadas que el CD Tenerife está ante su gran oportunidad. No todas las temporadas coinciden tantos factores positivos en un mismo equipo. Una competición igualada y los valores anteriormente señalados marcan el camino a seguir una vez llegue la permanencia. Puestos en esa hipótesis, ¿sería la suma de estos factores suficiente? pienso que no, el gran reto demanda mayor grado valentía. No etiqueto a Álvaro Cervera como defensivo o reservón, pero sí creo que puede ser más valiente, no creo que su equipo le falte fútbol, pero debe tener más. Alguien dirá “las gradas están llenas de entrenadores valientes”, cierto, pero también de no valientes, y además, apostillo “las vitrinas están llenas de títulos, ascensos y éxitos conseguidos por entrenadores atrevidos y valientes”.
Creo que la pasada jornada, frente al Deportivo de la Coruña, el entrenador dio el primer paso, decisiones como la de dar entrada en el campo a Quique Rivero antes del descanso para darle más fútbol al equipo, la presencia de Suso y Edgar y sobre todo el manejo de un registro más atrevido apuntan en esa dirección.
Es tiempo de sumar la valentía a los valores que nos han traído hasta aquí.