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Teresa Perales ya es premio Princesa de Asturias de los Deportes

Por Rubén Mesa (@Ru28992)

El pasado viernes la nadadora paralímpica Teresa Perales recogió el premio  Princesa de Asturias de los Deportes, en el teatro Campoamor de Oviedo, donde se le reconocía su gran trayectoria deportiva. Es un premio que merecía y para el que, desde hace mucho tiempo, cosechaba los éxitos necesarios. Reconocimiento que se suma a los muchos que ya ostenta y entre los que destaca la concesión, en el año 2009, de la máxima distinción (medalla de oro) de la Real Orden del Mérito Deportivo.

Teresa representa los valores del deporte paralímpico, dando una absoluta muestra de la capacidad que existe en el mundo de la discapacidad. Se le reconoce que sea la nadadora con mayor número de medallas paralímpicas, nada más y nada menos que 27. Por si fuera poco, posee también 22 medallas obtenidas en sucesivos campeonatos mundiales de natación. A todas esas debemos sumar las obtenidas, a lo largo de su trayectoria, en campeonatos europeos y nacionales.

Con este reconocimiento se le premia el esfuerzo realizado, sobre todo en los últimos tiempos que han sido más difíciles, en los que ha tenido que hacer frente a una complicada lesión, antes de estos últimos Juegos Paralímpicos.

Teresa Perales nos regaló, en el Teatro Campoamor al recibir su galardón, un discurso que emocionó no solo a los presentes, sino a todas las personas que lo hemos podido oír. Aprovechó la ocasión para recordar que la inclusión en la sociedad aún no está conseguida, pero que cada vez es mayor el número de personas, que unen esfuerzos, para conseguir la igualdad. Un discurso en el que añadió que, a pesar de que en la vida existen barreras que hay que  superar, debemos seguir  adelante.

Su discurso me emocionó porque reflejó la realidad que vivimos las personas con discapacidad. Nosotros cada día nos levantamos dispuestos a salvar cualquier situación que nos encontremos y para ello necesitamos el apoyo de los demás. Ella reconoció ese apoyo en su madre, la que nunca le impidió realizar un sueño y siempre la apoyó, aunque se tratara casi de imposibles. El premio Princesa de Asturias reconoce, sin lugar a dudas, a la mejor deportista paralímpica.