Este fin de semana, el auditorio Adán Martín de Santa Cruz de Tenerife ha acogido la inauguración de una nueva temporada de la #SuperLigaOrange, un evento que reúne a los mejores videogamers de España que, formados en equipos profesionales, viajan por todo el territorio exhibiendo sus habilidades mientras intentan convertirse en el campeón de campeones.
Esta acción está inserta dentro de la estrategia #Tenerife2030 de la que me siento un embajador incondicional. Que alguien trabaje por el futuro de los más jóvenes de la isla sin detenerse a pensar si estarán gobernando o no por aquel entonces no solo dice mucho y bien de los políticos implicados. Además representa romper una barrera que hasta ahora parecía indestructible: pensemos de cuatro en cuatro que hasta 2030 aún queda demasiado. Eso, gracias a Dios, se acabó.
Puede llegar a ser normal que unos padres con hijos de la generación 70’s, 80’s e incluso 90’s se echen las manos a la cabeza al conocer que existen competiciones nacionales de videojuegos donde se reúnen cientos de miles de jóvenes. Solo en España hay 26 millones de jugadores habituales enredados varias horas a la semana.
¿Pero esto no era adictivo? Con moderación no. Usted cuánto café bebe al día, cuánto fuma, cuánta televisión consume….eso también es adictivo y posiblemente responda lo mismo. Con los videojuegos pasa lo mismo.
Un videojuego, bien gestionado, mejora las capacidades cognitivas, desarrolla habilidades mentales (matemáticas entre ellas), y obliga al jugador a gestionar mejor su vida en aspectos como el orden del tiempo. Jugar un par de horas al día no es malo e incluso dicen muchos expertos que es más beneficioso que ver la tele.
Tenerife Lan Party y ahora #SuperLigaOrange sitúan a nuestra isla y a nuestros jóvenes en una nueva civilización digital de oportunidades donde podemos acercarnos a los mejores, aprender de ellos y ofrecerles nuestras herramientas. Con un ordenador y conexión es suficiente para tener un puesto de trabajo. El trabajo que, además, hacen organizaciones como el Parque Científico y Tecnológico de Tenerife (organizando continuas charlas semanas y cursos de formación), demuestra la apuesta firme por nuestra isla para ser más desarrollada que ninguna otra.
Avanzamos con seguridad y sin miedo a los desafíos. Por eso somos y seguiremos siendo sede de los eventos tecnológicos más importantes del país (sumen a Tecnológica 2017). Porque Tenerife hace tiempo que se preparó para entrar en el futuro después de haber conquistado con sobrada actitud el presente.