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Tenerife: La herida madridista que aún sangra 17 años después

Redacción Deporpress | Hace 17 años, por segunda vez consecutiva, el Real Madrid se dejaba una liga en Tenerife. La «isla maldita», como la denominaba la prensa peninsular, repetía protagonismo en una última jornada.

Si la anterior fue con la honra como único elemento en juego, la de 1993 tenía premio para el equipo dirigido por Jorge Valdano: la clasificación, por primera vez en su historia, para disputar competiciones europeas.

Nada de eso importó en el ámbito nacional. Lo importante era el título, la hegemonía entre Madrid y Barça. Quizás por eso, todavía hoy se sigue hablando de actuaciones arbitrales y supura un llamativo odio de un sector del madridismo a un Tenerife que solo cumplió con su deber. 

El Real Madrid llegaba primero, con 57 puntos, y el Barcelona segundo (56). Los blancos jugaban en Tenerife y los culés en casa. Los de Johann Cruyff, que un año antes se enfrentaron al Athletic, recibían a otro equipo vasco, la Real Sociedad. Había paralelismos. Pero el caso es que aquella tarde del 2o de junio de 1993 apenas hubo historia en forma de partido de fútbol. 

Agustín, Toño, Antonio Mata, César Gómez, Berges, Julio Llorente, Ezequiel Castillo, Chano, Felipe, Dertycia y Quique Estebaranz formaron el once de Valdano, que no pudo contar ni con Redondo ni con Del Solar por la Copa América. Por el Real Madrid de Benito Floro saltaron inicialmente al terreno de juego Buyo, Chendo, Nando Sanchís, Luis Enrique, Míchel, Hierro, Milla, Martín Vázquez, Butragueño y Zamorano.

A los 3 minutos ya ganaba el Barcelona en el Camp Nou. Pero el Madrid dependía de sí mismo. Sin embargo, en el minuto 11 Dertycia asestaba, de cabeza, el primer mazazo. Chano amplió la renta antes del descanso. Se repetía el escenario de un año atrás. Los fantasmas llenaban la cabeza del madridismo. El Tenerife era un vendaval. Felipe había rematado al larguero entre gol y gol.

Entonces comenzó la búsqueda de excusas, prolongada año tras año. La polémica arbitral era la más recurrente y se señaló a Celino Gracia Redondo por tres acciones. En las dos primeras se pidió derribo de Agustín a Zamorano. En la tercera, mano de Toni en un balón colgado al área.

El viaje fue otra de las explicaciones. El Madrid venía de jugar Copa del Rey contra el Barça y decidió viajar en dos jets privados a la Isla. Uno de ellos sufrió un percance en la refrigeración y tuvo que regresar a Barajas. Sanchís llegó a decir que habían perdido peso por aquella experiencia.

Diecisiete años después todavía hay periodistas blancos que hablan de los «robos de Tenerife». Olvidan que algo haría bien el equipo local y algo mal el Real Madrid. En fútbol no siempre se acepta la derrota deportivamente. El caso es que para el Tenerife, aquella tarde supuso su primera clasificación para la Copa de la UEFA. Valdano y los suyos tocaban el cielo.

Sí, en la perspectiva blanquiazul de la historia, no fue la tarde en la que el Real Madrid perdió su segunda Liga en el Heliodoro, sino el día en el que los suyos completaron la hazaña de hacer resonar el nombre de una pequeña isla del Atlántico en el Viejo Continente.