Bueno, pues finaliza una temporada más para el conjunto blanquiazul. Una temporada que, recordando los fantasmas de hace cuatro años, nos hacía presagiar, a mitad de campaña, lo que ocurrió hace tres temporadas, cuando una mala racha metió al equipo en una línea negativa, de la que fue muy complicado salir.
Esa campaña aún sigue en nuestra retina, porque los tinerfeñistas lo pasamos mal. Sufrimos durante toda la temporada y, al final, el equipo descendió a Segunda B. Fue muy duro para todos y por ello, los fantasmas de aquel fatídico año merodeaban por los aledaños del Heliodoro.
Miro la clasificación y respiro profundo, soltando el aire en forma de alivio, pero me queda tristeza por ver ahí, en esa misma situación a otro club grande como es el Racing y es que, en mi periplo de Director Nacional de la OID, hice muchos amigos en el norte del país. Viajaba constantemente a tierras cántabras para temas laborales y, quieras o no, le acabas cogiendo cariño. Mucha fuerza amigos.
Pero el examen lo aprobó el Tenerife. Con un cinco raspado, pero lo aprobó. Agné cumplió con su objetivo, que no era otro que salvar al equipo de la debacle. De volver a caer a una categoría difícil. Valoro lo conseguido, porque si miramos atrás, los que alguna vez acudimos a ver al Tenerife por esos campos míticos de la categoría de bronce, nos dábamos cuenta que ese no era el lugar para la historia y la afición de nuestro representativo.
San Sebastián de Los Reyes, Cuenca, La Roda… son algunos de los campos que visitó el conjunto de Álvaro Cervera, entrenador en aquel entonces, y donde daba la sensación de ser uno de esos partidos que el conjunto blanquiazul jugaba en la primera ronda de la Copa del Rey cuando éramos equipo de primera.
Hay una canción que dice “dale olvido, borrón y cuenta nueva”. Eso es lo que debe hacer nuestro representativo. Equilibrar la plantilla, buscando un proyecto sólido, donde Raúl Agné cuente con la confianza de todos, porque cuando algo empieza, la ilusión vuelve y el pasado se olvida. Si relacionamos el fútbol con las pasadas elecciones, podríamos incluir los siguientes lemas para la próxima campaña: Tenerife, de aquí en adelante; Tenerife, ganar para la mayoría o Tenerife: trabajar. Hacer. Crecer.