Skip to main content Scroll Top

Temporada 10, por Fernando Llombet

Por @fllombet

Terminó la temporada para el Iberostar Tenerife el pasado fin de semana. Y lo hizo, como lo vino haciendo a lo largo de todo el año, compitiendo al máximo nivel y ofreciendo prestaciones por encima de lo esperado. Esa fue la carta de presentación de los de Vidorreta en cualquier puesta en escena de las muchas que tuvo en esos ocho meses.

 

Por eso, la temporada hay que calificarla con la máxima nota posible. Porque, si bien el diez debe ser para el que lo acierte todo, el diez también se debe aplicar a quien muestre resultados por encima de sus aptitudes.

 

En nota colectiva, creo que nadie tiene duda. Equipo revelación, mejor temporada de la historia del Club, título europeo, líder a lo largo de muchas jornadas, mejor defensa de la liga,… Seguro que faltan tangibles que se me escapan a esta enumeración de éxitos. Lo dicho, de diez.

 

En el aspecto individual, sería muy injusto escudriñar en algún jugador para resaltar que no ha estado al nivel esperado; si bien es cierto, que podría hacerse. Pero, insisto, injusto sería.

 

La casi totalidad de los jugadores cotiza al alza en este final de año. Papel destacado, en regularidad, significo a Rodrigo San Miguel. Su trabajo defensivo siempre fue encomiable y en ataque su presencia en la dirección fue casi insustituible. Davin White volvió a ganar partidos, para eso se le fichó. Ferran, el de mayor progreso. Se adaptó perfectamente a la competición y se convirtió en un relevo de mucha calidad desde el banquillo.

 

Grigonis se mostró más temperamental de lo que muchos le teníamos conceptuado. Cierto que le faltó regularidad, aspecto a mejorar. El título de MVP en la final four, le hizo entrar en la historia del Club para siempre. Kirksay dio minutos de calidad al equipo en el final de temporada. Con cerca de cuarenta años cumplió, con mucho, su rol en el grupo. Las lesiones lastraron a Richotti en una buena parte de la temporada. Su final de año fue de lo más parecido a lo que de él se esperaba. Javi Beirán fue determinante en el primer tramo de liga y responsable directo del crecimiento de confianza del grupo que le catapultó en el resto del año. Su lesión, una faena. Él, un grande.

 

Grande también la temporada de Doornekamp. El gran desconocido para la ACB y de los que, muy probablemente, vaya a contar con más “novias” en un futuro cercano. También sumaron English y Piñero, habilidades de una secretaría técnica que no dejó huérfano al equipo con tanta lesión sufrida.

 

Hanley fue una incógnita, apareció y desapareció. Petit solo estuvo cuando Vidorreta lo creyó oportuno. Tiene el cariño del público pero no la confianza plena del cuadro técnico, o, por lo menos, eso pareció. La lesión de Abromaitis, en la final four, trastocó todas las rotaciones en los play off. Su partido en semifinales, ante Venezia, de lo mejor de la temporada. Vázquez aportó la experiencia viniendo, casi siempre, desde el banquillo. A muchos nos dio la impresión que le faltaron números que justificaran la expectativa depositada en él. Bogris, el más excéntrico del grupo, tuvo un inicio en el mismo nivel del equipo, espectacular. Hizo muy buenos números y fortaleció un vestuario que creyó en él.

 

Diez también para el equipo técnico. Vidorreta liderando. Marcos Justo, Nacho Yáñez y Xisco Sanz elaborando el trabajo que dio como resultado tantos éxitos. Por encima de todos ellos, el máximo responsable. Ese que estaba en el túnel de vestuarios cuando se ganó la Champions y hubo que ir a buscarle. El que ha puesto la seriedad y ha batallado tantos contratiempos sin airearlos. Uno muy grande, uno de los nuestros… Aniano Cabrera.

 

Ojalá se vuelva a repetir algo parecido. Pero, si no fuese así, esta ha sido una temporada que no olvidaremos nunca en la isla. ¡Una temporada diez!