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Técnicas antiincendios

por @juanjo_ramos

Ocurre que no todo el mundo somatiza igual un empate, el quinto consecutivo, y esta vez contra el colista. Por eso, las reacciones no han podido ser más distintas. Nada más acabar el partido, incendio en las redes sociales. Allí donde todo se exagera, donde en lugar de debatir se sentencia y donde el que piensa distinto es porque no tiene ni idea. Ajusticiado José Luis Martí en los primeros minutos, tocó fijarse en otros objetivos hasta concluir que un par de jugadores no servían, otros tantos no lo estaban dando todo y que hacía falta un mediocentro creativo en el mercado de invierno. Hecho el diagnóstico, a seguir viviendo.

Pero amaneció el domingo. Y entonces pudimos ver como somatizaban ese empate los protagonistas directos o indirectos. Martí quiso apagar el fuego en El Día haciendo un ejercicio de autocrítica. Se descubrió en la búsqueda de una idea adecuada (aunque estemos en la jornada 13), dudó sobre la conveniencia de alinear dos o tres en el medio y uno o dos delanteros, reconoció que los de arriba defienden menos que los del año pasado, algo que dificulta reproducir la idea, y acabó tirando de experiencia para pedir confianza. “En junio estaremos peleando por lo que todos queremos”. Prudencia, buenas palabras y convicción.

Con el preparador balear se puede discrepar (yo lo hago y mucho) con sus decisiones y su lectura de los partidos, pero jamás por su tinerfeñismo ni sus ganas de trabajar. Ahora hay que pedirle más acierto. Urge.

Pero entonces apareció Amid Achi, empresario muy vinculado al consejo de administración del Tenerife. Ya en junio culpó al entrenador del no ascenso el día de Getafe. Y miren, puede que hasta coincida con él en ese análisis. Escrito está que no fue el mejor día de Martí, al que superó ampliamente Bordalás. Pero también que ese mismo técnico situó al Tenerife ahí, a las puertas del ascenso. Y que tanta responsabilidad tiene de lo uno como de lo otro. Él… y sus jugadores. Por tanto, Achi fue a apagar el fuego con gasolina. Malo para el Tenerife. No era el momento de reflejar esa falta de atrevimiento que yo también observo en Martí. Ni su falta de confianza en las posibilidades de ascenso. A veces, el silencio es un buen aliado.

El club, por su parte, escogió la renovación de Suso Santana como manera de luchar contra las llamas. Error. No tocaba ahora. El debate se centra en el juego, en la idea, en un proyecto que despierta los primeros recelos. Siempre hay una fecha adecuada para renovar al capitán, que lo merece por trabajo y compromiso. Pero hubiera sido más apropiado en otro momento, en uno en el que el de Taco reflejara en el campo (y ese momento llegará) que le queda cuerda para rato.

No debe olvidar el Tenerife que no ascender esta temporada obliga a un replanteamiento casi integral del proyecto. Porque dispondría (posiblemente) de menos dinero y porque Dani Hernández, Raúl Cámara, Carlos Ruiz, Aveldaño, Camille, Vitolo, Aitor Sanz, Suso, Montañés, Casadesús y hasta Juan Villar acabarán la 17/18 con 30 o más años. Muchos son válidos. Todos… no.

Esas decisiones descubren, en ocasiones, cierta ansiedad al ver que lo construido corre el riesgo de quemarse. Pero, no nos engañemos, ganar a la Cultural Leonesa funcionaría mejor que un escuadrón de hidroaviones.