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También con el VAR

Por @beatrizpalmero

Durante años pensamos aquello de que, a veces, los árbitros te dan y, a veces, te quitan. Luego llegó el VAR, y pensamos que ni te darían, ni te quitarían. Pero nos equivocamos. Si en algunos casos parece providencial su intervención (balones que traspasan o no la línea de gol, posibles agresiones, etc.) en otras es inexplicable su ausencia o sus decisiones. Ya la temporada pasada tuvimos algún caso en el que la no intervención del vídeoarbitraje trajo cola, como un penalti pitado a Aitor Sanz en Mallorca en una acción en la que el madrileño golpeaba claramente el balón. Pero, no hay que irse tan lejos. En Zaragoza, Enric Gallego resultaba lesionado en una acción dentro del área en la que el defensa caía sobre el tobillo del delantero, de forma involuntaria, sí, pero impidiendo su remate a gol. Entonces, no sólo no se revisó la acción en el VAR, sino que el colegiado, para más INRI, espetó al delantero que hiciera menos teatro.

Ante el Amorebieta en casa, el VAR sí intervino, con demasiado celo a mi entender, y señaló un posible penalti sobre Scipcic que el áribtro acabó pitando. Y yo lo reconozco, si a mi equipo le pitan en contra ese “penaltito” (falta había pero tal vez se podría haber solventado con juego peligroso y libre indirecto), me hubieran llevado los demonios. Y este sábado en Butarque, bueno. Lo de este sábado no tiene nombre. Es cierto que la perspectiva tiene sus principios básicos, necesarios para representar una buena obra de arte, ya sea pictórica o arquitectónica. Para trazar adecuadamente las líneas hay que seguir estos principios. Recordemos que para esta línea los brazos no cuentan (no se juega con ellos), pero sí los hombros, la cabeza o cualquier parte de los pies.

Pues bien, conociendo de forma básica estos principios (bendita Educación Plástica) y sin ser una experta arquitecta o artista, la imagen ofrecida el otro día por el VAR no tiene ni pies ni cabeza. O como diría Ramis: “O las imágenes están trucadas o no entiendo nada”. Suponiendo que la línea azul marca la situación del pie de Alex Muñoz, primero, está mal trazada, porque no marca el lugar hasta el que llega el pie, sino sobrepasado este. Luego marcan la línea roja siguiendo la perspectiva del hombro de Sergio González, una línea discontinua que no es rigurosamente perpendicular, punto uno, y que, y aquí está el quid de la cuestión, pasa por encima del pie del propio atacante, lo que demostraría en todo caso que el hombro está por detrás de su extremidad, punto 2. Pero encima, el pie de Sergio está pisando la línea azul de la posición de Alex Muñoz, que se traza por fuera de su extremidad. Y se ve claramente que la rodilla del jugador del Lega está por delante de esa línea. Conclusión, un sinsentido. Los propios aficionados pepineros en redes no daban crédito.

Después de todo esto, está claro. El VAR tampoco es infalible. Y, como antes de su aparición, el videoarbitraje nos quitará o nos dará como ha pasado siempre. No hay más. Bueno sí, que nuestro equipo se sobreponga a todo ello, como hizo en Butarque y entierre las injusticias con goles. Esta vez logró hacerlo. Habrá que esperar para ver si siempre es capaz de hacerlo.