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Tamara Blasco: «Tengo muchísima fe en la juventud»

Luis Gómez Padrino (Santa Cruz de Tenerife) | Con más de 20 años de experiencia como entrenadora la trayectoria de Tamara Blasco destaca por una cosa: ser una mujer en el mundo del fútbol. Hoy hablamos con ella sobre su nueva etapa al frente del equipo femenino del Nuryana, así como de las dificultades añadidas que enfrentan las mujeres en el mundo del deporte.

Luis Gómez: ¿Cómo nace la idea de fundar el Nuryana Femenino?

Tamara Blasco: El Nuryana Femenino nace de la propuesta de las alumnas del colegio ante la falta de un equipo femenino. Ellas son las que deciden tomar la iniciativa y hablar con el director del colegio para crear un equipo femenino. Son las alumnas las que quieren jugar al futbol, y para mí esta es una de las formas más bonitas en las que se puede crear un equipo deportivo. De hecho, las chicas del equipo se han convertido sin saberlo en referentes para el resto de las alumnas del colegio. Ellas ven que existe una categoría femenina en el club, que hay más chicas que quieren jugar a fútbol, y eso hace que cada entrenamiento lleguen jugadoras nuevas al equipo.

LG: ¿Cómo afrontas esta nueva etapa al frente del Nuryana sabiendo que son las propias chicas las que han tomado la iniciativa de crear el equipo?

TB: Para mí es un reto muy bonito. Es una responsabilidad enorme porque tienes que formar a chicas que no saben jugar a fútbol. Tienes que darles una base. Además de ser un club de iniciación es un club formativo. Viene de un colegio con valores, como dice su lema: “eduquemos niños felices para tener adultos responsables”. Es por esto por lo que también es un orgullo estar entrenando a un equipo que está formado por niñas que están empezando a jugar. No puedes fallar a esas niñas que esperan que tú les ayudes a abrir las puertas hacia un deporte que pueden practicar las mujeres. En resumen: es un orgullo, un honor y un reto enorme.

LG: ¿Qué se siente al ser mujer y entrenadora y ver que la mayoría de los técnicos de los otros equipos son hombres?

TB:  Llevo más de 20 años entrenando y es raro encontrarme con mujeres entrenadoras. Te puedes encontrar con gente de todo tipo. Puedes coincidir con hombres que ni siquiera reconocen tu labor, otros que intentan ponerte la zancadilla. Una vez nos enfrentábamos a un equipo que tenía un entrenador que dijo: “¿Cómo me va a ganar una mujer a esto?”. El problema es que no te voy a ganar, ganará un equipo formado por mujeres a otro equipo formado por mujeres. Afortunadamente este tipo de casos no pueden tapar todos los grandes amigos que tengo dentro de esta profesión. En el Nuryana me he encontrado a verdaderos compañeros que desde la primera semana de entrenamientos me conocían. Además me han dado un trato muy agradable, y saber que ellos tienen la misma esperanza que las chicas en el proyecto del equipo femenino. Va a salir bien.

LG: ¿Dirías que entre las generaciones más jóvenes existe menos prejuicio hacia aquellas mujeres que quieren practicas deportes mayormente masculinos? 

TB: Tengo muchísima fe en la juventud. La juventud va a cambiar el mundo y hace que el resto de generaciones avancemos. Los jóvenes hablan de una manera que demuestra que la semilla de la igualdad y la equidad está ahí. Yo entro en el campo a entrenar y allí da igual la categoría a la que pertenezca cada uno. Si se pasa un balón a otra cancha otra los chicos nos ayudan y no nos miran por encima del hombro, ni se ríen de las chicas en ningún momento. Comparten espacios como futbolistas que son. Eso quiere decir mucho de los jóvenes. Las chicas saben que pueden romper las barreras de jugar a un deporte masculinizado, y los chicos las apoyan. De hecho, esto se ve siempre en el campo del Nuryana tanto en entrenamientos como en partidos.

LG: En Canarias tenemos la suerte de contar con equipos femeninos muy fuertes como el Granadilla o el Club Voleibol Haris. ¿Por qué crees que no se les da más relevancia a estos equipos femeninos a pesar de los grandes logros que están consiguiendo? 

TB: Aquí debo señalar a los medio de comunicación. ¿Por qué se da más valor al trabajo que hace un hombre que al que hace una mujer? ¿Por qué los premios que reciben los hombres son más valiosos que los que reciben las mujeres? Yo creo que el problema radica en la educación, y ahora he tenido la suerte de caer en el Nuryana, donde se relacionan educación y deporte. Como bien dices, tenemos al Haris, que el otro día hizo un partido que me dejó los pelos de punta.  Son un grandísimo equipo que le dan mucha importancia a Tenerife y a Canarias sin obtener reconocimiento en los medios por ser mujeres. El Granadilla está en Primera División, va 4º y tiene opción de entrar en Champions. ¿Por qué ese campo no se llena todos los fines de semana? Porque es fútbol practicado por mujeres. Sin embargo, debemos poner en valor la visibilidad que la Televisión Autonómica de Canarias está dando al fútbol practicado por mujeres, emitiendo, prácticamente, un partido a la semana.

Hay que reconocer los méritos de todos los deportistas por igual sin importar su género o la categoría en la que participen. No se puede decir que a una mujer se le reconoce menos porque genera menos ingresos. Los ingresos son secundarios, lo que se tiene que valorar es su esfuerzo como deportista.