Redacción Deporpress | La parte más interesante del entrenamiento de este martes del CD Tenerife fue la final, cuando el técnico de los insulares José Luis Martí dispuso de un partido once contra once en terreno completo sobre el césped del Mundialito.
A pesar de las ausencias, hasta seis, de jugadores profesionales, por lo que Martí tuvo que tirar del filial, se pueden extraer un par de probaturas interesantes.
Así, el 4-4-2 con el que el equipo rindió de manera más eficaz desde la llegada del balear al banquillo parece innegociable y, además, intercambió posiciones de dos jugadores que pueden dar nuevas pistas sobre la versatilidad del esquema.
Un equipo estuvo formado por Dani Hernández (filial) y Ángel Galván en portería (se turnaban); Edu Oriol, Óscar González, Carlos Ruiz, Iñaki; Vitolo y Calum en el doble pivote, Omar Perdomo y Álex García en las bandas, y Younousse y Bolaños en el ataque.
En el segundo formaron Falcón; Cámara, Jorge, Germán, Camille/ Nahuel (por turnos); Aitor Sanz y Crosas en el centro, Suso y Adrián García en las bandas, y Ale Pipo y Cristo González en el ataque.
Al margen de ser una mera prueba, destacó que en un momento dado, Martí ordenó cambiar los puestos de Suso y Omar Perdomo en sus respectivos equipos para darles una nueva función. El capitán pasó a jugar en la punta del ataque junto a Cristo, pasando Pipo a la banda derecha, mientras que en el otro once Perdomo se fue a la delantera y Bolaños ocupó su lugar en la banda.