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Sueños sin números

Por @beatrizpalmero

9 jornadas. 3 puntos. Datos alentadores. Pero hay otro dato que me preocupa más. Siete equipos a superar. En nueve jornadas tenemos que hacer mejores números que siete equipos para recortar los tres puntos que nos separan de la sexta plaza. Demasiados equipos en la pomada. Viendo las apreturas de la clasificación no descarto que el golaveraje acabe teniendo más importancia de la que imaginamos. No son buenas noticias para el Tenerife.

Examinando los resultados, sólo tenemos el golaveraje ganado con los dos de arriba, Leganés y Alavés. Tablas con Osasuna y balance desfavorable con Oviedo, Nástic, Zaragoza y Lugo. Tres de ellos están en puestos de promoción. El Valladolid aún debe pasar por el Heliodoro, pero en el José Zorrilla se perdió 4-1. Con Alcorcón, Córdoba y Girona se empató en la primera vuelta en casa. Ni en el Santo Domingo ni en el Nuevo Arcángel hemos ganado nunca. En Montilivi sólo una vez y todos recordamos cuál.

Me fijo en el golaveraje general. Estamos ras con ras, con sólo un gol de de renta positivo entre los marcados y los encajados. Exceptuando Oviedo y Nástic, tercero y cuarto respectivamente, el resto de equipos anda a la par. Tampoco hay que descartar los triples empates, en cuyo caso tal vez saliéramos beneficiados.

Demasiadas variables. Y la ilusión no se doblega a ninguna de ellas. Veo el calendario. Recibimos a un Albacete herido y luego visitamos consecutivamente a Córdoba y Girona. Serán tres partidos decisivos para medir las aspiraciones del Tenerife.

No puedo evitar sacudir la cabeza negativamente. Con el mal inicio de temporada nadie habría firmado estar haciendo estas cábalas a estas alturas. Da vértigo, porque pase lo que pase la temporada será un éxito sólo por eso. Pero nadie lo valorará, y ahí está el ejemplo del Tenerife de Cervera que tardó diez jornadas en vencer en su regreso a segunda y al que se le castigó porque, habiendo llegado a zona play off, se dejara ir tan inexplicablemente.

46 puntos. Sólo quedan cuatro para conseguir los 50. Con un final de liga así de tranquilo, por una vez, me conformo. Y lo que tenga que llegar que llegue porque, sinceramente, soy de letras. Los números nunca se me han dado bien. Las predicciones tampoco. Es más fácil soñar. Y en los sueños, no aparecen los números.