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Soldados del balón

Por @MaverickGold

Cuando uno lleva mucho tiempo expuesto a la crítica el riesgo a que se resalte lo negativo por encima de lo positivo es elevado. Pasa en todos los sectores que son públicos y en el que tu hoja de servicios solo sirve para marcar en rojo los aspectos en los que se fallan, y se omiten todos aquellos por los que tu conducta ha sido irreprochable. Es común que nos cansemos de lo que tenemos muy visto. Un reloj, un coche, el color de la pared de la cocina, unos zapatos, un periodista, un futbolista…

El caso es que ahora hay jugadores en el CD Tenerife que parece que pasaron de moda. Suso y Vitolo son dos ejemplos gráficos de la amnesia de parte de la afición. La pérdida de memoria que no recuerda todo lo que han dado por este escudo desde que eran unos pibes con tres pelos en los huevos, y que se los han roto una y otra vez por la camiseta blanquiazul. El tema es que se les da por acabados cuando todavía prestan, y lo seguirán haciendo, sus servicios, entrega y compromiso por el Tenerife; unido al fútbol que llevan en sus botas cada vez que comparecen en el verde. Aquí es más fácil la ovación gratuita a aquellos que vienen de paso, como pasó con Guarrotxena la temporada pasada, que el reconocimiento a dos símbolos de la entidad. Porque Jesús Manuel Santana Abreu  y Víctor Añino Bermúdez son eso, símbolos de lo que representa el valor de la cantera y la más absoluta fiabilidad profesional dentro y fuera del terreno de juego.

La crítica a la que estamos expuestos aquellos que tenemos una profesión de cara a los demás es normal y va en el sueldo. Lo que no es de recibo es la crítica gratuita, injusta y ventajista. Cuando el sentido de un improperio va encaminado a la corrección es bien recibido aunque a nadie guste escuchar críticas. Pero no todo vale en el fútbol, porque eso de que la afición es soberana es una de las tantas mentiras instaladas en el deporte. Pues mire, no. A un profesional íntegro como Aridane ya le pasó y se tuvo que marchar para no seguir siendo castigado de manera severa por su propia afición. Censura no, coartar libertades tampoco, pero vamos a detenernos a pensar qué favor le hacemos a nuestro equipo cuando durante un partido le pitamos a uno de los nuestros. Y menos cuando ese blanco de las críticas es alguien que se entrega, con mayor o menor acierto algunas tardes, en cuerpo y alma a defender algo más que tres puntos en una tarde de sol o lluvia. Si hablamos de sentimiento, empecemos por apreciar el que estos futbolistas le ponen el ejercicio de su profesión. Por eso en mi equipo quiero siempre a gente implicada como Ricardo, Dani Hernández, Moyano, Aridane, Cámara, Suso, Vitolo, Aridane o Carlos Ruiz. Por eso, por encima de un fallo en un pase o un error en un gol está el ser un soldado del balón, capaz de dejarse los huevos en el campo aunque desde la grada escuches el rumor de las críticas y el aire se envuelva de silbidos cargados de injusticia.