Por @AleixValero
Publicamos hoy en Deporpress los resultados de una encuesta rápida, abierta durante apenas 24 horas, para hacernos una composición de lugar de cuál es el sentir de los aficionados sobre la marcha actual de su equipo, aquello del vaso medio lleno o vacío. Todo depende de para quién.
Es cierto que el Tenerife de Martí no pierde desde hace ocho jornadas cuando cayó en Lugo, partido que curiosamente pudo no perder y, desde entonces, los blanquiazules han sumado 11 puntos de 21 posibles. Eso apenas es algo más de la mitad de los puntos disputados, un porcentaje con el que difícilmente se podría aspirar a un ascenso, pero no es menos cierto que la racha si se quiere ver desde el lado optimista, es de siete partidos seguidos (más el de Copa ante el Espanyol de Primera), sin perder.
Que el CD Tenerife no juega como el Brasil de los 70, la Holanda del 74 o el Barcelona de Guardiola es una obviedad, como que ningún equipo de Segunda, ni ahora ni desde ¿nunca? exhibe un fútbol virtuoso, propio de otra galaxia.
A la hora de hacer balance prefiero tomar como referencia períodos cortos, para que la historia no nos nuble el presente. Basta ya de pensar en tiempos gloriosos de Valdano, Heynckes y compañía, ojalá regresen, seguro que lo hacen, pero no será en un chasquido de dedos.
Por el momento Martí ha conseguido la puntuación más alta, 21, en las primeras 14 jornadas (un tercio de la Liga) desde el regreso al fútbol profesional, desde penar por campos de Segunda División B jugando a las 12 de la mañana. Ni con Álvaro Cervera, ni con Raúl Agné los blanquiazules habían estado entre los diez primeros clasificados en el mismo período de tiempo, ni habían alcanzado la misma puntuación, lógicamente sin el mismo potencial en sus plantillas.
El año pasado Martí tenía al equipo en 15ª posición con 16 puntos, cinco menos que hoy, y ya sabemos a cuántos goles se quedó el equipo de lograr un ascenso que entonces parecía utópico.
Por supuesto que hay consideraciones aparte que no deben olvidarse a la hora de comparar uno y otro curso. Especialmente que el club está ahora en el Top 5 de los equipos con mayor margen salarial de la categoría y que, por lo tanto, ha podido confeccionar una plantilla poderosa.
De Martí depende gestionar los recursos de los que no dispuso la temporada pasada, de sobrellevar de la mejor manera los egos de futbolistas inconformistas, que no quieren verse relegados a un papel secundario en el banquillo, pero dejemos hacer. No sabe uno si este ‘problema’ será más complicado que la capacidad propia del entrenador para encontrar un estilo definido, una idea de juego.
Muchas son las críticas que se centran en que a estas alturas aun no se sabe a qué juega su equipo, pero al menos el entrenador no se cansa de repetir que los jugadores interpretan en cada entrenamiento y partido lo que se les transmite. El mensaje parece difuso ante tanto vaivén de alineaciones, sistemas, dibujos y demás, pero yo le otorgo el beneficio de mi duda ya que, al fin y al cabo, nos dejó a un gol de algo que no pensábamos si quiera acariciar la temporada pasada; aprendamos.